💥 Estas células estallan para destruir todo lo que las rodea

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Una célula capaz de explotar como una diminuta granada biológica acaba de ser identificada en gusanos planos.

Bautizada como «ruptoblasto», se sacrifica para liberar sustancias tóxicas. Estas destruyen rápidamente las células vecinas y algunas bacterias. Esta estrategia inmunitaria, descrita por investigadores de la Universidad de Stanford, no se parece a ningún mecanismo celular conocido hasta ahora.

El descubrimiento se realizó en planarias, pequeños gusanos acuáticos conocidos por su capacidad de regeneración. Tras una lesión, estos animales pueden reconstruir órganos, incluso formar un cuerpo entero. Los científicos estudiaban su reacción ante tejidos extraños cuando observaron células que desaparecían bruscamente, rodeadas de una zona de destrucción.

Para provocar esta reacción, el equipo fusionó fragmentos de dos planarias diferentes. El nuevo organismo rechazaba progresivamente los tejidos extraños, como en el rechazo de un injerto. Esta respuesta iba acompañada de una fuerte inflamación y un aumento de la activina, una hormona que participa en varias funciones biológicas en estos animales.

Bajo el efecto de una alta concentración de activina, algunos ruptoblastos comienzan a hincharse antes de estallar. Este fenómeno, denominado «ruptosis», ocurre en cuestión de segundos o minutos. La célula libera entonces agentes tóxicos difusibles y desaparece casi por completo. Una sola explosión puede matar a varias decenas de células situadas en su vecindad inmediata.

Otras células también pueden romperse al morir, pero el proceso suele ser más lento. Aparecen poros gradualmente en su membrana, permitiendo que su contenido se escape durante horas. La ruptosis es mucho más repentina. Los investigadores la presentan como la forma más rápida de muerte celular explosiva observada hasta la fecha.

Los ruptoblastos también destruyeron bacterias Escherichia coli, células renales humanas y células sanguíneas de ratón en laboratorio. Sin embargo, su acción sigue siendo muy localizada: las sustancias liberadas pierden rápidamente su toxicidad y no desencadenan una reacción en cadena.

Los investigadores planean ahora estudiar las sustancias liberadas durante la ruptosis. Un mecanismo tan localizado podría inspirar métodos capaces de atacar bacterias o células tumorales.