Es como trazar un mapa preciso de lo que no se ve: un equipo de astrónomos acaba de establecer la representación más detallada hasta la fecha de la materia oscura, ese componente enigmático del cosmos que no puede ser observado directamente.
Los cientÃficos proyectan ahora emplear otros observatorios, como el telescopio Euclid de la Agencia Espacial Europea, para ampliar esta cartografÃa a toda la bóveda celeste. La ambición es comprender mejor las caracterÃsticas de esta sustancia y rastrear su evolución a lo largo de miles de millones de años.
Para uno de los autores, este mapa pone de relieve la función de arquitecta de la materia oscura, que ha estructurado progresivamente el cosmos visible. Muestra cómo un elemento imperceptible hizo posible el nacimiento de las galaxias, las estrellas y, en última instancia, de planetas como el nuestro.
Para detectar la materia oscura, los astrónomos aprovechan un efecto predicho por la teorÃa de la relatividad general. Cuando la luz de una galaxia lejana pasa cerca de una concentración importante de masa, como un cúmulo de materia oscura, su trayectoria se desvÃa ligeramente. A esto se le llama lente gravitacional.
Este efecto permite delatar la presencia de materia invisible. Analizando la manera en que se altera la luz de las galaxias de fondo, los investigadores pueden reconstruir la distribución de la masa responsable de esta deformación. Cuanto más marcada es la deformación, más fuerte es la concentración de materia, incluso si esta no emite ninguna radiación.