¿Había albergado vida Marte? El rover Perseverance de la NASA acaba de detectar largas cadenas carbonadas en dos muestras de rocas marcianas, un hallazgo que refuerza esta posibilidad. Recolectadas en el cráter Jezero, estas muestras revelan las huellas de carbono más nítidas jamás observadas en el planeta rojo. Los científicos estiman que estas moléculas podrían ser los vestigios de una antigua actividad microbiana.
El carbono es el elemento base de la vida en la Tierra, y todos los organismos vivos están constituidos por macromoléculas orgánicas elaboradas. En nuestro planeta, este tipo de carbono se encuentra a menudo en rocas muy antiguas y constituye a veces la única prueba orgánica de una vida microbiana pasada. Los investigadores creen que el Marte joven podría haberse parecido a la Tierra, lo que justifica la búsqueda de estas moléculas en las rocas marcianas antiguas.
Un "selfie" del rover Perseverance. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS
Para detectar estas moléculas, el instrumento SHERLOC del rover utilizó un láser para cartografiar la composición química de las rocas. Las mediciones revelaron cientos de señales de carbono orgánico en dos mudstones (rocas sedimentarias), ubicados en la región de Bright Angel, al borde del antiguo valle fluvial Neretva Vallis. Es la primera vez que se detecta dicho carbono macromolecular en la superficie de una roca natural fuera del cráter Gale.
Los dos mudstones estudiados presentan diferencias notables. En uno, el carbono está mezclado principalmente con silicatos, mientras que en el otro está asociado a carbonatos y sulfatos secundarios. El carbono en ambas rocas parece relativamente intacto, lo que indica que podría ser resistente a la radiación y a la oxidación, o bien que ha sido expuesto recientemente en la superficie marciana.
Este descubrimiento sigue a otra observación destacada de Perseverance: la roca llamada Cheyava Falls, que presenta características "manchas de leopardo". Estas marcas pueden ser creadas por temperaturas elevadas o ácidos, pero también por la presencia de vida. Dado que no se conocen condiciones extremas de este tipo en la región, la hipótesis biológica sigue siendo plausible, aunque no esté demostrada.
Primer plano de las "manchas de leopardo" en la roca Cheyava Falls. Crédito: NASA/JPL-Caltech/MSSS
Los mudstones también presentan motivos que evocan aquellos que deja la vida microscópica en la Tierra, pero estas pistas no permiten, sin embargo, decidir entre un origen biológico o no biológico. Como recuerda Kyle Uckert, el SHERLOC no fue diseñado para distinguir estos dos orígenes, sino para identificar rocas prometedoras para traer de vuelta a la Tierra.
Mientras tanto, los científicos continúan analizando los datos. La confirmación de una vida antigua en Marte requerirá el retorno de muestras a la Tierra para análisis más profundos. Estos resultados, publicados en Science Advances, añaden una pieza importante al rompecabezas de la historia marciana.