⏰ El impacto del ritmo circadiano de la madre en la futura salud del hijo

Publicado por Cédric,
Autor del artículo: Cédric DEPOND
Fuente: Science Advances
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Investigaciones recientes revelan que el reloj biológico de una madre impacta en las variaciones inmunitarias no genéticas que transmite a su descendencia. Este descubrimiento podría permitirnos comprender mejor por qué individuos genéticamente similares presentan vulnerabilidades tan distintas frente a los mismos agentes patógenos.

Este avance científico arroja luz sobre un factor inesperado de la diversidad inmunitaria. Muestra que diferencias profundas en nuestra capacidad para combatir infecciones no están únicamente dictadas por nuestro ADN o nuestro entorno inmediato, sino que podrían estar vinculadas a ritmos internos heredados. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores realizaron experimentos en un nematodo Caenorhabditis elegans.



Un descubrimiento procedente de un organismo modelo


El equipo de investigación se centró en Caenorhabditis elegans, un organismo muy estudiado en biología. Su principal ventaja reside en la posibilidad de obtener poblaciones genéticamente idénticas, lo que permite aislar variaciones no vinculadas a la herencia. Estos gusanos también comparten vías inmunitarias fundamentales con animales más complejos, lo que hace que las observaciones sean relevantes.

En el laboratorio, los investigadores expusieron estos gusanos a la bacteria Pseudomonas aeruginosa. Observaron que, a pesar de una identidad genética y un entorno rigurosamente idénticos, los gusanos mostraban respuestas inmunitarias y tasas de supervivencia muy dispares frente a la infección. Esta heterogeneidad era sorprendente e indicaba una fuente de variabilidad independiente de los factores clásicos.

Para identificar el origen de estas diferencias, los científicos utilizaron un marcador fluorescente para seguir la expresión de un gen inmunitario, el irg-5. Constataron que los individuos que presentaban un nivel basal más elevado de este biomarcador eran paradójicamente más vulnerables a las infecciones. Este simple marcador resultó ser un predictor fiable del riesgo infeccioso futuro.

El papel central del reloj biológico materno


El análisis reveló que la variación del nivel basal del biomarcador inmunitario no era aleatoria. Estaba directamente correlacionada con los ritmos circadianos de la madre de cada gusano. En otras palabras, el reloj biológico interno de la madre influía en la "preparación" inmunitaria de su progenie, estableciendo un nivel de riesgo que persistía a lo largo de toda su vida.

Para confirmar este vínculo, los investigadores procedieron a inhibir de manera dirigida los genes reguladores del reloj circadiano en las madres. Esta manipulación tuvo como efecto borrar completamente las diferencias de vulnerabilidad observadas en sus crías. Este experimento demostró que el ritmo circadiano materno era efectivamente la fuente principal de la variabilidad inmunitaria no genética.

El estudio, publicado en la revista Science Advances, propone así que esta transmisión de una información vinculada al tiempo podría ser una estrategia evolutiva. En una población genéticamente uniforme, esta diversidad introducida por el reloj materno aumentaría las probabilidades de que al menos una parte de los individuos resista a una infección emergente, asegurando la supervivencia del grupo.

Para profundizar: ¿Qué es un ritmo circadiano?


Los ritmos circadianos son ciclos biológicos de aproximadamente 24 horas que regulan numerosas funciones, desde el sueño hasta la digestión. Son controlados por un "reloj central" en el cerebro y "relojes periféricos" en los órganos. Estos ritmos se sincronizan mediante señales ambientales como la luz, pero continúan funcionando en su ausencia.

En el ser humano, la alteración de estos ritmos, por el trabajo nocturno o el desfase horario, está asociada a diversos problemas de salud. Puede perturbar el metabolismo, la cognición y, de manera significativa, la eficacia del sistema inmunitario. Estudios muestran que la respuesta a las vacunas o la gravedad de las infecciones puede variar según la hora del día.

Estos ritmos son, por tanto, mucho más que un simple reloj del sueño. Constituyen un sistema de regulación temporal fundamental que optimiza las funciones del organismo anticipándose a los ciclos diarios. Su papel en la modulación de las defensas inmunitarias es objeto de un campo de investigación en pleno auge, la cronoinmunología.
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