Astrónomos han detectado una estrella en la galaxia de Andrómeda que brilló intensamente antes de atenuarse y desaparecer de las observaciones. Esta secuencia de eventos indica el nacimiento de un agujero negro, pero sin el fenómeno cataclísmico habitual que constituye una supernova.
Bautizada como M31-2014-DS1, esta estrella fue seguida gracias a los datos recopilados por la misión NEOWISE de la NASA. Alrededor de 2014, su luminosidad infrarroja aumentó notablemente, antes de caer bruscamente a partir de 2016. En 2023, era prácticamente indetectable. Un equipo de astrónomos, liderado por Kishalay De de la Universidad de Columbia, identificó este comportamiento inusual al revisar los archivos de observación.
Esta desaparición silenciosa va en contra de los escenarios clásicos, según los cuales las estrellas masivas terminan su existencia en una violenta explosión. En este caso preciso, con una masa estimada en 13 veces la del Sol, la estrella parece haberse colapsado directamente en un agujero negro, un proceso que se desarrolla en unas pocas horas. Según los investigadores, esta observación muestra que los astros pueden engendrar directamente agujeros negros.
Las verificaciones realizadas con el telescopio espacial Hubble y el instrumento James Webb confirmaron la ausencia de la estrella. El débil brillo infrarrojo aún perceptible proviene de un disco de gas y polvo en rotación alrededor del agujero negro recién formado. Este material, animado por una velocidad demasiado grande para caer directamente, constituye una estructura giratoria que alimenta gradualmente al objeto.
Este descubrimiento hace pensar que un número importante de agujeros negros podría formarse de esta manera discreta, lo que aumentaría sensiblemente su estimación en el cosmos. También propone un nuevo método para detectarlos, buscando breves brotes infrarrojos en galaxias cercanas. Los científicos pueden así identificar otros astros a punto de apagarse sin experimentar una explosión.
En el futuro, instrumentos como el observatorio Chandra podrían captar rayos X cuando el entorno que rodea al agujero negro se haya aclarado. Por ahora, el gas es demasiado denso para dejar escapar este tipo de radiación. Con el tiempo, la firma infrarroja debería continuar disminuyendo, revelando poco a poco la naturaleza del objeto.
Al documentar el fin de la vida de una estrella desprovista de explosión, los investigadores adquieren información esencial sobre la evolución estelar. Este caso particular en Andrómeda abre la puerta al análisis de otros eventos comparables. Los resultados de este estudio han sido publicados en la revista
Science, aportando una nueva mirada sobre la física de los astros.