Una cápsula espacial en miniatura, apenas más grande que un juguete, acaba de ser propulsada a más de 4 200 km/h desde un cañón. Esta es la prueba realizada por la Agencia Espacial Europea (ESA) para validar la seguridad del rover Rosalind Franklin durante la misión ExoMars en 2028.
Para asegurarse de que el módulo de aterrizaje (EDLM) resista el descenso en la atmósfera marciana, los ingenieros construyeron veinte pequeñas cápsulas de 7,5 cm de diámetro. Estos modelos reducidos fueron lanzados desde un cañón de aire comprimido a una velocidad supersónica, casi cuatro veces la del sonido. Cada disparo simulaba las fuerzas aerodinámicas encontradas durante la entrada en la atmósfera de Marte.
Estas pruebas sometieron a los modelos a casi 17 000 veces la aceleración terrestre. Un golpe asà habrÃa destruido un equipo ordinario, pero las minicápsulas, diseñadas con materiales robustos, salieron intactas. La pequeña figurita de robot colocada al lado en la imagen le da un aire de juguete, pero lo que está en juego es muy real: preservar el material sensible que buscará rastros de vida antigua en Marte.
El rover Rosalind Franklin, equipado con un taladro capaz de perforar hasta dos metros de profundidad, debe despegar en 2028. Para lograrlo, cada etapa del descenso debe estar perfectamente controlada. Los datos recogidos por estos disparos a gran velocidad ayudan a los equipos a validar los cálculos de resistencia y trayectoria, un paso obligatorio antes del lanzamiento final.
Estos experimentos, aunque espectaculares, son solo una parte de las innumerables pruebas que esperan a la misión ExoMars. Detrás de la apariencia lúdica de estas pequeñas cápsulas se esconde un trabajo de ingenierÃa minucioso.
Para reproducir estas tensiones en tierra, los ingenieros utilizan cañones de gas o túneles de viento hipersónicos. Los pequeños modelos lanzados a 4 200 km/h soportan fuerzas similares a las de una reentrada real, pero en una duración muy corta. Los sensores a bordo miden las vibraciones, la presión y el calor, datos que permiten validar los materiales y la forma de la cápsula.