❄️ La extrañeza de los océanos bajo el hielo durante la "Tierra bola de nieve"

Publicado por Adrien,
Fuente: Nature Communications
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Hace más de 700 millones de años, nuestro planeta atravesó un episodio glaciar de una intensidad prodigiosa, hasta el punto de que los casquetes glaciares se extendían hasta el ecuador, uniéndose.

Por primera vez, unos geólogos han logrado determinar la temperatura del océano bajo el hielo durante este período, nombrado época de la "Tierra bola de nieve". Sus observaciones, publicadas en Nature Communications, evalúan esta temperatura en aproximadamente -15°C, lo que representa la más baja jamás documentada para agua de mar.


Imagen Wikimedia

Para establecer esta estimación, los científicos se centraron en depósitos de hierro oxidado datados de aquella era. Su estudio de los isótopos del hierro permitió demostrar que el agua estaba entonces extremadamente fría. Este enfoque se basa en el principio según el cual la transformación del hierro se produce de manera distinta en función de la temperatura en un medio carente de oxígeno, a imagen de los océanos que estaban entonces estancados bajo la banquisa.

El mantenimiento del agua en estado líquido requería una salinidad fuera de lo común. Los datos indican que el mar era hasta cuatro veces más salado que los océanos contemporáneos. Esta fuerte concentración de sal, comparable a la de algunos lagos de la Antártida, impidió la congelación total a pesar del frío intenso, permitiendo así la persistencia de reservorios de agua líquida.

Varios especialistas han compartido sus impresiones sobre estos resultados. El geoquímico Andy Heard calificó el método de original, al tiempo que preconizaba una interpretación cualitativa de las medidas. Por su parte, Jochen Brocks hizo notar que sus propios trabajos sobre la salinidad vienen a respaldar la existencia de estas condiciones extremas, lo que aumenta la verosimilitud del escenario descrito.

El mecanismo de retroalimentación hielo-albedo


El albedo designa el poder reflectante de una superficie frente a la radiación solar. Las superficies claras, como el hielo o la nieve, reflejan una gran parte de esta energía hacia el espacio, contribuyendo así al enfriamiento de la atmósfera.

Cuando el clima terrestre se enfría, la extensión de los hielos aumenta el albedo global. Este fenómeno provoca un descenso adicional de las temperaturas, que genera a su vez más hielo, creando un bucle de retroalimentación positiva. Este proceso puede experimentar una amplificación rápida.

Durante el episodio de la "Tierra bola de nieve", este mecanismo condujo probablemente a un congelamiento casi completo del globo. Muestra cómo ligeras modificaciones iniciales son susceptibles de acentuar los efectos climáticos durante períodos muy largos.

En la actualidad, la comprensión de esta retroalimentación es útil para anticipar la evolución del clima, particularmente en un escenario donde el deshielo, al reducir el albedo, podría participar en una elevación acelerada de las temperaturas en un mecanismo similar pero inverso.
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