🦗 Las mantis gigantes invaden Europa

Publicado por Adrien,
Fuente: Journal of Orthoptera Research
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En los parques y jardines europeos, una nueva silueta hasta ahora desconocida forma ya parte del paisaje: mantis religiosas gigantes. Su presencia revela un cambio ecológico notable. Estos insectos originarios de Asia están transformando gradualmente los equilibrios naturales establecidos.

Su avance por el continente es a la vez rápido y extenso. Observadas desde hace una decena de años, las mantis Hierodula tenuidentata e Hierodula patellifera han colonizado las regiones mediterráneas y prosiguen su camino hacia el norte. La evolución del clima les proporciona condiciones propicias, permitiendo el establecimiento de poblaciones estables mucho más allá de su territorio de origen. Incluso prosperan en los espacios verdes urbanos, donde los paseantes pueden observarlas fácilmente.


Comparación de tamaño entre Hierodula patellifera (izquierda) y Hierodula tenuidentata (derecha).
Crédito: Roberto Battiston

Estas recién llegadas no se limitan a una simple coexistencia con las especies locales. Su rendimiento reproductivo es particularmente elevado: una sola puesta puede liberar cerca de doscientos jóvenes, un número muy superior al que produce la mantis religiosa europea autóctona. Esta elevada fecundidad, unida a un canibalismo reducido en los juveniles, explica el rápido aumento de sus efectivos.

Su menú muy diversificado incrementa los efectos potenciales sobre el ecosistema. Estas cazadoras arborícolas capturan una amplia gama de presas, incluyendo insectos polinizadores esenciales como las abejas. De manera más inesperada, también capturan pequeños vertebrados protegidos, como lagartijas o ranitas. Sus técnicas de depredación interfieren incluso con la reproducción de las mantis religiosas locales, atrayendo a los machos autóctonos hacia encuentros que les suelen ser fatales.

Los entornos modificados por las actividades humanas favorecen su diseminación. Las islas de calor urbano alargan su periodo de actividad, y instalaciones como los hoteles de insectos concentran a sus presas en un mismo lugar. Depredadores como los gatos domésticos limitan parcialmente su proliferación, pero sin detenerla.


Hierodula patellifera capturando una lagartija roquera.
Crédito: Flavio Basilico

Proyectos de ciencia ciudadana han permitido reunir miles de observaciones, trazando un mapa preciso del avance de estos insectos. Esta implicación directa facilita la vigilancia. Cuando llega el invierno y los árboles pierden sus hojas, es posible identificar y retirar manualmente las ootecas, siempre que se sepan diferenciar de las de especies beneficiosas.
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