¿Es posible que los árboles perciban la aproximación de un eclipse solar? Esta pregunta surgió tras una observación sorprendente en las montañas italianas, donde se captaron señales eléctricas inusuales en plantas durante tal evento.
Durante un eclipse parcial en octubre de 2022, mediciones registraron una actividad eléctrica inusual en abetos ubicados en los Dolomitas. Las grabaciones evidenciaron una sincronización de las señales entre los árboles maduros y los más jóvenes, lo que sugiere la idea de una forma de comunicación vinculada al evento celeste.
Para este experimento, el equipo dirigido por Alessandro Chiolerio desarrolló sensores a medida, denominados "CyberTree", para medir las señales bioeléctricas. Estos instrumentos permitieron detectar formas de onda que se sincronizaron de manera particular el día del eclipse. Un informe de esta observación empírica fue publicado en
Royal Society Open Science.
Un artículo publicado en
Trends in Plant Science, escrito por Ariel Novoplansky, propone una explicación. Señala que tormentas acompañadas de rayos ocurridas en el mismo período podrían ser el origen de las señales registradas. Esta posibilidad se considera más probable, ya que los cambios de luminosidad durante un eclipse parcial son muy débiles para árboles en un entorno forestal.
Los autores del estudio inicial reaccionaron defendiendo que su investigación se basa en datos abiertos y reproducibles, aunque admitiendo que otras causas, como los rayos, necesitan ser examinadas. Alessandro Chiolerio pide la realización de experimentos adicionales, por ejemplo durante eclipses totales, para dilucidar los mecanismos implicados.
La bioelectricidad en las plantas
Las plantas producen de forma natural señales eléctricas vinculadas a sus funciones fisiológicas. Estas señales, a menudo denominadas potenciales de acción, intervienen en la regulación del crecimiento, la reacción a agresiones o los intercambios entre células. Presentan similitudes con las de los animales, pero son objeto de menos estudios debido a la naturaleza de los sistemas vegetales.
La medición de estas señales requiere sensores muy sensibles, similares a los empleados para el estudio sobre los abetos. Los científicos registran las variaciones eléctricas para identificar patrones o fases sincronizadas. Esta información ayuda a comprender la manera en que las plantas perciben su entorno, por ejemplo mediante modificaciones de luz o temperatura.
Los usos de la bioelectricidad vegetal conciernen a la agricultura y la ecología. Escrutando estas señales, se vuelve posible optimizar la gestión de cultivos o controlar el estado de los bosques. Sin embargo, la interpretación de estos datos exige cautela, ya que muchos elementos externos, como el clima, pueden influir en los resultados.
Los avances tecnológicos permiten ahora el estudio de estas manifestaciones en tiempo real. Trazan el camino hacia una comprensión más fina de las capacidades de adaptación de las plantas.