Algunas personas mayores, de más de 80 años, mantienen una agilidad mental y una memoria excepcionales. ¿Cómo logran conservar capacidades cognitivas similares a las de personas de 50 o 60 años? Una publicación reciente en Alzheimer's & Dementia aporta indicaciones sobre los factores genéticos potenciales detrás de esta notable preservación cerebral.
Conducida por investigadores de la Universidad Vanderbilt, esta investigación se enfocó en las variantes genéticas presentes en estas personas con rendimientos de memoria elevados. El objetivo consistía en determinar si genes específicos están asociados con esta forma de envejecimiento exitoso, comparando a estos "super-adultos mayores" con otros grupos de la misma edad.
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Los resultados revelan una diferencia marcada en la presencia de la variante APOE-ε4, conocida por aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Los super-adultos mayores tienen muchas menos probabilidades de portar este gen en comparación con personas de la misma edad con demencia. Esta observación indica que la ausencia de este factor de riesgo podría contribuir a su resiliencia cognitiva, incluso frente al envejecimiento normal.
Por otra parte, el equipo notó una frecuencia más alta de la variante APOE-ε2 entre los super-adultos mayores. Este gen suele estar vinculado a una protección contra la enfermedad de Alzheimer. Su mayor presencia sugiere que podría ofrecer una ventaja adicional, ayudando a preservar las funciones cerebrales a lo largo de los años, lo que refuerza la idea de una influencia genética en la salud mental a largo plazo.
Para llegar a estas conclusiones, el estudio analizó datos de más de 18 000 participantes, provenientes de varias cohortes nacionales sobre el envejecimiento. Los super-adultos mayores se definieron como personas de 80 años o más cuyas puntuaciones de memoria superaban el promedio de las observadas en adultos cognitivamente normales de entre 50 y 64 años. Este enfoque permitió incluir una diversidad de perfiles, con representantes de diferentes orígenes étnicos, para un análisis más sólido.
Los investigadores explican que estos descubrimientos invitan a utilizar el fenotipo de los super-adultos mayores para identificar mecanismos de resistencia a la enfermedad de Alzheimer. Estos trabajos, los más amplios hasta la fecha sobre este tema, ofrecen nuevas perspectivas para comprender cómo ciertos genes pueden modular el desarrollo de la demencia y la capacidad de envejecer con una salud mental sana.
Así, estos trabajos destacan el papel potencial de la genética en la preservación de las funciones cognitivas en las personas mayores. Proponen vías para investigaciones futuras que busquen descubrir medios para fomentar un envejecimiento cerebral saludable, inspirándose en las características de estos individuos excepcionales.