Un nuevo estudio revela que la costa norte de Oregón en Estados Unidos podría experimentar un futuro megaterremoto. La causa: la placa Juan de Fuca más cerca de la superficie de lo supuesto, así como una cuenca sedimentaria desconocida bajo la ciudad de Tillamook.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores desplegaron cerca de 200 sismómetros temporales entre 2021 y 2022 para sondear las profundidades de esta zona de subducción. Los datos muestran que la interfaz de la placa se sitúa a unos 20 kilómetros de profundidad cerca de la costa, es decir, cinco kilómetros menos que las estimaciones anteriores. Una diferencia así puede parecer modesta, pero tiene consecuencias directas sobre la intensidad de los sismos esperados.
Ilustración de una falla cortando una ciudad en dos.
Según Erin Wirth, sismóloga del US Geological Survey, esta profundidad reducida podría aumentar de 9 a 17 % la aceleración máxima del suelo a lo largo de la costa norte de Oregón. Los sismos poco profundos generan vibraciones más fuertes en la superficie, ya que la energía sísmica tiene menos distancia que recorrer para atenuarse. Este resultado se basa en el análisis de las ondas sísmicas registradas por la red de sismómetros.
Los investigadores también identificaron una cuenca sedimentaria profunda bajo Tillamook, cuya forma y profundidad se midieron por primera vez directamente. Estas estructuras, comparables a un bol de gelatina, amplifican las ondas sísmicas y prolongan la duración de los sismos, lo que representa un peligro mayor para los edificios de gran altura. El efecto de cuenca es bien conocido en otras regiones como la cuenca de Seattle.
Este estudio llena un vacío importante en el conocimiento de la zona de subducción de Cascadia. La región norte de Oregón es poco activa sísmicamente, lo que deja pocos terremotos para analizar y comprender la estructura subterránea. Los datos de los sismómetros nodales, junto con un estudio marino realizado en 2021 desde la isla de Vancouver hasta el norte de California, permitieron obtener una imagen más precisa del subsuelo.
Los trabajos continúan para analizar otras cuencas, como la de Tualatin cerca de Portland. Estos resultados deberían permitir afinar los mapas de riesgo sísmico y preparar mejor a las poblaciones frente a un evento mayor inevitable en esta región. La colaboración entre estudios terrestres y marinos se revela prometedora para desvelar las particularidades de la zona de subducción.