El crecimiento extraordinariamente rápido de los agujeros negros supermasivos en el universo joven deja perplejos a los astrónomos, ya que los modelos actuales tienen dificultades para explicarlo. Para comprender este fenómeno, una lÃnea de investigación se centra en las galaxias enanas, donde los agujeros negros errantes podrÃan contener pistas sobre el origen de estos colosos cósmicos.
Para explorar esta pista, los cientÃficos han lanzado una cacerÃa de agujeros negros que se desvÃan lejos de los núcleos de las galaxias enanas, movilizando los telescopios espaciales Hubble y Chandra. Tales objetos, de confirmarse, posiblemente encarnarÃan reliquias de semillas de agujeros negros, ofreciendo una visión de las primeras etapas de la construcción de galaxias.
Imágenes del telescopio espacial Hubble en tres colores de galaxias enanas. Los cÃrculos blancos y negros tienen un radio de 0''25 e indican la ubicación de la fuente de radio compacta. Los cÃrculos amarillos indican la ubicación de las detecciones de rayos X con radios de 0''5. Los cÃrculos rojos indican la ubicación de las fibras SDSS con un diámetro de 3''0. Los ID 26, 64, 82, 83 y 92 tienen todas contrapartes ópticas a las fuentes de radio observadas en todos los filtros y detecciones de rayos X que coinciden aproximadamente con la misma ubicación en el cielo.
Esta investigación se centró en doce galaxias enanas donde previamente se habÃan identificado núcleos activos en ondas de radio. Ocho de estas fuentes parecÃan estar desplazadas con respecto al centro galáctico, lo que indica la posible presencia de agujeros negros en movimiento. Megan R. Sturm de la Universidad Estatal de Montana precisa que en las galaxias menos masivas, los agujeros negros pueden formarse en la periferia y nunca migrar hacia el núcleo.
Detectar estos candidatos no es fácil, sin embargo, ya que su bajo brillo los hace difÃciles de distinguir de otros fenómenos, como los estallidos de formación estelar. Las observaciones en luz óptica y rayos X permitieron establecer que una fuente, ID 64, correspondÃa en realidad a un núcleo activo desplazado, alineado por casualidad con la galaxia enana.
En otros siete candidatos, la ausencia de contraparte óptica o de rayos X mantiene la incertidumbre. PodrÃan albergar agujeros negros aislados o pertenecer a cúmulos estelares demasiado tenues para ser detectados. El telescopio espacial James Webb, gracias a su mayor resolución, podrÃa aportar aclaraciones observando directamente el origen de estas emisiones de radio.
Estas galaxias, con sus modestas masas estelares, han experimentado menos fusiones violentas que las grandes galaxias. Esta estabilidad relativa permite conservar una memoria de las condiciones iniciales. Los agujeros negros intermedios encontrados en ellas podrÃan ser, por tanto, los descendientes directos de estas semillas.