🌀 Ondas gravitacionales: 128 nuevos eventos cósmicos importantes catalogados

Publicado por Adrien,
Fuente: CNRS IN2P3
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Un nuevo catálogo publicado en la revista Astrophysical Journal Letters reúne 128 eventos cósmicos violentos detectados en menos de un año.

Estos eventos son ondas gravitacionales, ondulaciones en el espacio-tiempo producidas cuando dos objetos muy masivos, como agujeros negros, entran en colisión. Estas ondas se propagan a través del Universo y pueden detectarse en la Tierra gracias a instrumentos extremadamente sensibles. Los observatorios LIGO, Virgo y KAGRA trabajan conjuntamente para captar estas señales diminutas.


Cuando dos agujeros negros colisionan y se fusionan, liberan ondas gravitacionales. Estas ondas son detectadas por los observatorios LIGO-Virgo-KAGRA en la Tierra, permitiendo a los científicos determinar la masa y la rotación de los agujeros negros.
Crédito: Maggie Chiang para Simons Foundation

Desde la primera detección en 2015, el número de observaciones no ha dejado de aumentar. Con este nuevo catálogo, los científicos alcanzan un hito importante. En solo unos meses de observación, han registrado más señales que en todas las campañas anteriores juntas.

Esta acumulación cambia la forma de hacer astronomía. Los investigadores ya no se limitan a estudiar casos aislados. Ahora pueden analizar poblaciones enteras de agujeros negros y comparar sus propiedades, como su masa o su velocidad de rotación.

Entre los descubrimientos destacados figura una colisión excepcional entre dos agujeros negros de aproximadamente 130 veces la masa del Sol cada uno. Esto es mucho más que la mayoría de los sistemas observados hasta ahora, que rondan las 30 masas solares. Una masa tan elevada indica que estos objetos son a su vez el resultado de colisiones anteriores.

Otras señales también salen de lo común. Algunas muestran agujeros negros girando sobre sí mismos a velocidades vertiginosas, próximas a la mitad de la de la luz. Otras revelan sistemas muy desequilibrados, donde un objeto es mucho más masivo que su compañero.


El proyecto LIGO opera en dos sitios de detección: uno cerca de Hanford en el estado de Washington, y otro cerca de Livingston en Luisiana.
Crédito: LIGO Collaboration

Estas observaciones permiten comprender mejor cómo se forman los agujeros negros. Indican que algunos nacen en entornos muy densos, donde son posibles las colisiones sucesivas. El Universo aparece entonces como un lugar dinámico, en perpetua transformación.

Las ondas gravitacionales ofrecen también un medio único para probar la teoría de la relatividad general de Einstein. Esta teoría describe la gravedad como una deformación del espacio y el tiempo. Las colisiones de agujeros negros, entre los fenómenos más extremos conocidos, constituyen un terreno ideal para comprobar si sus predicciones se mantienen siempre.

Hasta ahora, los resultados confirman la solidez de esta teoría. Las señales observadas corresponden con mucha precisión a lo que ella predice. Pero los científicos continúan buscando posibles anomalías que podrían revelar nuevas leyes físicas.

Por último, estos datos permiten abordar otra gran cuestión: la velocidad de expansión del Universo. Analizando las ondas gravitacionales, es posible estimar directamente la distancia de las fuentes. Esto ofrece un método independiente para calcular la constante de Hubble, un parámetro clave en cosmología.

Las primeras estimaciones procedentes de este catálogo indican una expansión de unos 76 kilómetros por segundo y por megapársec. Aunque esta medida aún debe afinarse, contribuye a enriquecer un debate científico siempre abierto.

Con estas nuevas observaciones, los detectores de ondas gravitacionales transforman progresivamente nuestra visión del cosmos. Lo que antes era invisible se vuelve medible, abriendo el camino a una exploración cada vez más precisa del Universo.
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