📜 Récord pulverizado: estos artefactos mostrarían una escritura de hace 40.000 años

Publicado por Adrien,
Fuente: Proceedings of the National Academy of Sciences
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Los grabados que decoran herramientas y figurillas de la Edad de Piedra podrían representar los primeros registros de información, y por tanto el comienzo de la escritura.

Hace 40.000 años, nuestros ancestros ya adornaban objetos de marfil con signos repetitivos, como puntos y cruces. Una investigación publicada recientemente muestra que estas marcas no son simples ornamentos. Su estructura elaborada presenta similitudes con los primeros sistemas de escritura conocidos, retrasando así los orígenes de la comunicación simbólica.


La figurilla de mamut de la cueva de Vogelherd, de unos 40.000 años de antigüedad, presenta secuencias de cruces y puntos en su superficie.
Crédito: Universität Tübingen / Hildegard Jensen, CC-BY-SA 4.0

Dirigido por Christian Bentz de la Universidad del Sarre y Ewa Dutkiewicz del Museo de Prehistoria y Protohistoria de Berlín, un equipo examinó más de 3.000 signos distribuidos en 260 artefactos del Paleolítico. Su estudio, publicado en PNAS, emplea métodos informáticos para analizar la densidad informativa de estas secuencias. Los resultados indican que estos grabados intencionales probablemente servían para conservar o intercambiar datos, mucho antes de la emergencia de una escritura formal.

Los objetos marcados se han encontrado a menudo en cuevas del Jura suabo en Alemania y datan de un período que va de 34.000 a 45.000 años. Entre las piezas notables figuran una figurilla de mamut de la cueva de Vogelherd, adornada con cruces y puntos, y la escultura del León Humano de Hohlenstein-Stadel, marcada con muescas regulares. Fabricados con cuidado, estos artefactos eran de un tamaño que cabía en la palma de la mano, lo que sugiere que eran transportados y manipulados regularmente por las comunidades de la época.

Tras digitalizar las secuencias de signos, los científicos recurrieron a herramientas de lingüística cuantitativa. Analizando la frecuencia y la previsibilidad de las marcas, calcularon su entropía, una medida de la densidad de información. Este método permitió una comparación con el protocuneiforme, un sistema mesopotámico surgido hacia el 3.000 a. C. El parecido estadístico entre los dos conjuntos sorprendió a los investigadores.


La figurilla Adorante de la cueva de Geißenklösterle, de unos 38.000 años de antigüedad, presenta una placa de marfil con una figura antropomorfa y secuencias de puntos y muescas. Estas marcas evocan un posible sistema notacional.
Crédito: Landesmuseum Württemberg / Hendrik Zwietasch, CC BY 4.0

Según los autores, estos signos repetitivos, del tipo 'cruz, cruz, cruz', se distinguen de las escrituras actuales que traducen el habla. Sin embargo, su aptitud para codificar información se revela estadísticamente equivalente a la del protocuneiforme. Esta observación lleva a creer que los humanos elaboraron sistemas simbólicos mucho antes de la creación de la escritura propiamente dicha. Las figurillas, en particular, muestran una densidad informativa más importante que las herramientas, lo que podría señalar un uso más especializado o ceremonial.

Esta aptitud para fijar datos pudo ayudar a los grupos sociales a coordinarse o a reforzar sus posibilidades de supervivencia durante la edad de hielo. Aunque el significado preciso de los grabados sigue siendo desconocido, este trabajo permite interpretar los comportamientos cognitivos de los primeros Homo sapiens.


Tablilla protocuneiforme del período de Uruk V, que data de unos 3500 a 3350 años. Incluye signos numéricos y un ideograma.
Crédito: Staatliche Museen zu Berlin, Vorderasiatisches Museum / Olaf M. Tesmer, CC-BY-SA 4.0


Métodos de análisis estadístico de los signos antiguos


Para comprender los grabados prehistóricos, los investigadores emplean métodos de lingüística cuantitativa. Convierten las secuencias de signos en datos numéricos, y luego aplican modelos estadísticos para medir su regularidad y su previsibilidad. Este procedimiento permite estimar la densidad de información sin tener que conjeturar sobre el significado de las marcas.

El concepto de entropía es central en este análisis. Cuantifica la cantidad promedio de información contenida en un signo, considerando su frecuencia y su contexto. Valores de entropía cercanos entre los grabados paleolíticos y el protocuneiforme indican una aptitud similar para codificar datos, aunque los sistemas estén separados por milenios.

Los algoritmos de aprendizaje automático ayudan a clasificar los signos e identificar patrones. La comparación con otros sistemas simbólicos, como las escrituras modernas, permite rastrear la evolución de la codificación visual. Estos trabajos demuestran que una estructura elaborada no es el apanaje de las lenguas habladas, sino que existe también en formas de comunicación más antiguas.

Estas técnicas abren el camino al estudio de otros artefactos antiguos en todo el mundo. Evitando las interpretaciones subjetivas, ofrecen una base objetiva para explorar los inicios del pensamiento simbólico humano, mucho antes de la aparición de los alfabetos.
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