💧 Amebas resistentes en el agua potable

Publicado por Adrien,
Fuente: Biocontaminant
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El agua del grifo, que consumimos a diario, puede a veces albergar microbios sorprendentemente resistentes. Esto es lo que revela una publicación reciente, llamando la atención sobre organismos microscópicos a menudo ignorados, pero cuya presencia podría plantear un problema de salud pública.

Las amebas libres son organismos unicelulares presentes de forma natural en el medio ambiente. La mayoría de ellas son inofensivas, pero algunas especies pueden provocar enfermedades graves en el ser humano. Su capacidad para sobrevivir en condiciones extremas las hace particularmente preocupantes en los sistemas de agua modernos.


Amebas vistas al microscopio.
Imagen Wikimedia

Estos microorganismos soportan temperaturas elevadas y resisten a desinfectantes comunes como el cloro. Su robustez les permite colonizar las redes de distribución de agua, incluidas aquellas que se creen seguras. Incluso pueden instalarse de forma duradera en las tuberías.

El calentamiento global está extendiendo progresivamente las zonas donde estas amebas termófilas pueden prosperar. Regiones que antes se veían libres de ellas ahora ven aparecer estos organismos, aumentando los riesgos durante actividades acuáticas recreativas.

Otro aspecto poco conocido es su papel de "vehículo" para otros patógenos. Al albergar bacterias o virus dentro de sus células, las amebas los protegen de los tratamientos de desinfección. Este fenómeno podría favorecer la propagación de microbios resistentes a los antibióticos en el agua.

Ante esta situación, los científicos preconizan un enfoque integrado que relacione la salud humana, la gestión del agua y la vigilancia ambiental. Insisten en la necesidad de mejorar las herramientas de detección y adoptar tecnologías de tratamiento más eficaces para prevenir las infecciones.

El mecanismo del "caballo de Troya" microbiano


Algunas amebas libres tienen la capacidad de englobar a otros microorganismos, como bacterias o virus, y mantenerlos vivos dentro de sus células. Este proceso, a menudo comparado con el famoso caballo de Troya, permite a los patógenos esconderse y escapar a los tratamientos de desinfección diseñados para eliminarlos en el agua. La ameba sirve así de escudo protector.

Dentro de la ameba, estos microbios invitados encuentran un entorno favorable. No solo están protegidos de agentes químicos como el cloro, sino que también pueden multiplicarse. Cuando las condiciones se vuelven propicias, pueden ser liberados al medio ambiente, a veces en mayor número o con características modificadas. Esta liberación puede ocurrir cuando la ameba muere o se desplaza.

Este fenómeno tiene implicaciones importantes para la resistencia a los antibióticos. Las bacterias alojadas por amebas pueden intercambiar genes de resistencia entre ellas o con otros microbios en este entorno confinado. Luego, cuando estas bacterias son liberadas, pueden propagar esta resistencia en los sistemas de agua o incluso infectar a seres humanos con una menor sensibilidad a los tratamientos.

La comprensión de este mecanismo ayuda a explicar por qué ciertos patógenos persisten a pesar de los esfuerzos de purificación del agua. Muestra que la lucha contra los microbios en el agua no puede limitarse a atacar a los agentes patógenos individuales de forma aislada. También hay que tener en cuenta estas múltiples interacciones entre diferentes organismos, lo que puede guiar hacia métodos de tratamiento más completos y adaptados.
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