Entre las innumerables galaxias del cosmos, algunas permanecen discretas desde la Tierra. NGC 4535, situada a unos 50 millones de años luz en la constelación de Virgo, ilustra bien este fenómeno. Observada con instrumentos modestos, se revela tan tenue que ha sido apodada la "galaxia perdida", ocultando así su verdadera naturaleza a los astrónomos aficionados.
Gracias al telescopio espacial Hubble, esta galaxia revela finalmente sus características. Equipado con un espejo de 2,4 metros, Hubble captura detalles invisibles desde el suelo, mostrando brazos espirales bien definidos y una barra central densa.
Casi invisible desde la Tierra, NGC 4535 cobra vida bajo la mirada de Hubble con brazos en espiral llenos de jóvenes estrellas azules y brillantes nebulosas rosas. Crédito: ESA/Hubble & NASA, F. Belfiore, J. Lee y el equipo PHANGS-HST
La imagen de Hubble resalta numerosos cúmulos de estrellas jóvenes, dispersos a lo largo de los brazos espirales de NGC 4535. Estas estrellas, de un color azul intenso, indican una juventud relativa y una temperatura elevada. Alrededor de ellas, nubes rosadas, conocidas como regiones H II, brillan gracias a la radiación de las estrellas masivas cercanas, señalando una actividad de formación estelar todavía en curso.
Estas estrellas masivas influyen profundamente en su entorno. Su radiación energética y sus vientos estelares empujan el gas circundante, desencadenando el nacimiento de nuevas estrellas. Al final de su vida, explotan en supernovas, dispersando elementos pesados y remodelando el medio interestelar, lo que prepara el terreno para las generaciones futuras de estrellas.
El estudio de NGC 4535 se enmarca en el programa PHANGS, una iniciativa de investigación importante que busca cartografiar miles de regiones de formación estelar en galaxias cercanas. Al recopilar datos sobre estos entornos diversos, los científicos comprenden mejor cómo las estrellas jóvenes interactúan con el gas frío. Este proyecto ayuda a construir una visión más completa de la evolución galáctica.
Las nebulosas H II
Las nebulosas H II son nubes de gas compuestas principalmente de hidrógeno ionizado. Se forman cerca de estrellas masivas y jóvenes, cuya intensa radiación ultravioleta arranca los electrones de los átomos de hidrógeno. Este proceso crea una ionización que hace brillar el gas, produciendo los tonos rosas o rojos característicos visibles en las imágenes astronómicas.
Estas regiones sirven como cunas de nuevas estrellas. El gas ionizado caliente puede condensarse bajo el efecto de la gravedad, formando cúmulos estelares. La presencia de nebulosas H II indica, por tanto, una actividad de formación estelar activa, ya que requieren un aporte constante de energía de las estrellas vecinas para mantener su luminosidad.
En astronomía, el estudio de las nebulosas H II ayuda a medir las tasas de formación estelar en las galaxias. Los científicos utilizan su luminosidad y su distribución para estimar cuántas estrellas nacen en diferentes regiones. Esto permite comparar las galaxias entre sí y entender cómo factores como la densidad del gas influyen en la evolución estelar.
Además, estas nubes juegan un papel en el ciclo de la materia interestelar. Cuando las estrellas masivas mueren en supernovas, enriquecen el gas circundante con elementos pesados, que luego pueden participar en la formación de nuevas estrellas y planetas, perpetuando así el ciclo cósmico.