💀 ¿Y si nuestro ancestro procediera de Marruecos, y no de Europa?

Publicado por Cédric,
Autor del artículo: Cédric DEPOND
Fuente: Nature
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Unos restos humanos, exhumados cerca de Casablanca, podrían pertenecer al ancestro que teníamos en común entre los Homo Sapiens, los Neandertales y los Denisovanos. Este descubrimiento desplaza el origen potencial de nuestra historia, demostrando que estos candidatos potenciales ya ocupaban el noroeste del continente africano precisamente en ese período.

El estudio, publicado en la revista Nature, se centró en unos fósiles recuperados en el sitio de la Gruta de los Homínidos, localizada en la cantera Thomas I. Estos vestigios (unas vértebras, dientes y fragmentos de mandíbulas), revelaron su secreto gracias a un método de datación de una precisión notable. Los primeros análisis revelan que esta población vivió hace 773.000 años, es decir, justo antes del período de separación que dio lugar al nacimiento, por un lado, al linaje del hombre moderno, y por el otro, al de nuestros primos denisovanos y neandertales.


Mandíbula, dientes y vértebras extraídas.
Escala: 5 cm.


Una ventana cronológica de una precisión excepcional


La datación fue posible porque los sedimentos que contenían estos fósiles habían guardado una huella de la última inversión mayor del campo magnético terrestre (una inversión de los polos magnéticos conocida como inversión Matuyama-Brunhes). Así fue posible certificar que los homininos estaban presentes durante este fenómeno geofísico. Esta ayuda resultó ser valiosa porque los puntos de referencia cronológicos precisos son difíciles de establecer para este período del Pleistoceno.

Hasta ahora, nuestro ancestro común se consideraba que era Homo antecessor. Sus fósiles, descubiertos en España, habían sido datados en aproximadamente 800.000 a 950.000 años. Pero este reciente descubrimiento en Marruecos revela que hace cerca de 800.000 años, al menos dos poblaciones humanas morfológicamente distintas evolucionaban en paralelo, una en el suroeste de Europa, otra en el noroeste de África, justo cuando el último ancestro común a todos los linajes humanos más recientes acababa de existir.

El análisis de los fósiles, en particular mediante micro-tomografía computarizada, reveló rasgos tanto modernos como primitivos. En efecto, la morfología dental presenta similitudes con la observada más tarde en Homo sapiens y los Neandertales. En cambio, la forma general de la mandíbula permanece más arcaica, evocando la de Homo erectus.

Un nuevo actor en el escenario de los orígenes africanos


Hasta entonces, ningún fósil africano había sido datado en este período crucial. La comunidad científica estaba de acuerdo, por tanto, en considerar que nuestro origen era euroasiático tras los descubrimientos de fósiles de Homo antecessor. Sin embargo, ahora se sabe que una población con características plausibles para estar en la base de nuestro linaje, estuvo efectivamente presente en África en ese período.

Conviene, no obstante, mantenerse prudente respecto a la interpretación de estos resultados. No afirman que estos homininos sean los ancestros directos del hombre moderno. Más bien describen una población que podría estar muy cerca de la raíz de nuestro árbol genealógico.

Esta configuración refuerza la idea de una diversificación precoz del género Homo a través del Viejo Mundo, con focos evolutivos múltiples e interconectados. El Magreb, con sus secuencias arqueológicas ricas y continuas, aparece cada vez más como una región clave para comprender las dinámicas que finalmente condujeron a la emergencia de nuestra especie en el continente africano, mucho más tarde, hace unos 300.000 años.
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