🌌 Un nuevo método para determinar la habitabilidad de planetas similares a la Tierra

Publicado por Adrien,
Fuente: The Astrophysical Journal Letters
Otros Idiomas: FR, EN, DE, PT
Entre los astros más comunes en nuestra galaxia se encuentran las enanas rojas, estrellas de tipo enana M, más pequeñas y frías que nuestro Sol. La mayoría de ellas posee al menos un planeta rocoso de tamaño comparable a la Tierra.

Sin embargo, el entorno cercano a estas estrellas suele ser hostil, marcado por temperaturas extremas y erupciones estelares potentes. A pesar de estas condiciones adversas, estos sistemas ofrecen perspectivas interesantes para comprender mejor la formación y evolución de mundos situados más allá de nuestro Sistema Solar.


Concepto artístico que muestra el clima espacial alrededor de la enana M con las líneas del campo magnético visibles.
Crédito: Ilustración por Navid Marvi, cortesía de Carnegie Science

La atención de los científicos se ha centrado en una categoría específica de estrellas, llamadas variables periódicas complejas. Estos astros jóvenes giran rápidamente sobre sí mismos y muestran caídas de luminosidad que se repiten regularmente. El origen de estas variaciones había permanecido desconocido durante mucho tiempo. ¿Estaba relacionado con manchas en la superficie de la estrella o con un fenómeno externo?

Un análisis profundo, utilizando secuencias espectroscópicas comparables a películas, ha permitido aclarar el panorama. Los investigadores han establecido que estas variaciones estaban asociadas a vastas concentraciones de plasma frío mantenidas en la magnetosfera de la estrella. Bajo el efecto del campo magnético, este material es arrastrado por la rotación estelar y se concentra en una forma anular, evocando un dónut cósmico.

Esta estructura, denominada toro de plasma, constituye mucho más que una curiosidad. Funciona como una estación meteorológica espacial natural, proporcionando a los astrónomos un medio para explorar indirectamente el entorno cercano de la estrella. Al estudiar el comportamiento de este toro, es posible obtener indicaciones sobre la intensidad del campo magnético y el movimiento de partículas cargadas. Las estimaciones indican que al menos un 10 % de las enanas M jóvenes presentarían tales características.

Para continuar, queda una interrogante: ¿cuál es el origen de la materia que compone este toro? ¿Proviene de la estrella misma, quizás expulsada durante erupciones, o de una fuente externa, como un disco de escombros residual? Resolver este enigma resulta importante para comprender mejor la evolución de estos sistemas estelares. Estos trabajos fueron presentados en una reunión de la American Astronomical Society.

Este enfoque revela así un ángulo de visión original sobre las interacciones entre una estrella y su entorno inmediato. La comprensión de estos mecanismos ayuda a determinar las condiciones que reinan en los planetas en órbita, particularmente en lo que respecta a su potencial para ofrecer entornos estables.

Las estrellas enanas M y sus planetas


También llamadas enanas rojas, las estrellas enanas M son los astros más numerosos de la Vía Láctea. Su masa, inferior a la del Sol, las hace menos luminosas y les asegura una longevidad excepcional, que puede extenderse por miles de miles de millones de años. Esta duración de vida muy extensa deja teóricamente un tiempo considerable para que procesos biológicos puedan desarrollarse en posibles mundos que orbiten a su alrededor.

Debido a su bajo brillo, la zona llamada 'habitable', donde el agua podría ser líquida, se sitúa mucho más cerca de la estrella que en nuestro propio sistema. Un planeta situado en esta región completaría por tanto una órbita completa en solo unos días o semanas. Esta proximidad inmediata tiene repercusiones importantes en las condiciones de superficie.

Esta corta distancia expone también a estos planetas a un entorno estelar más intenso. Las enanas M son reconocidas por su alta actividad magnética, particularmente durante su juventud, lo que se traduce en erupciones frecuentes y potentes. Estos eventos pueden someter las atmósferas planetarias a un bombardeo de radiaciones y partículas energéticas.

No obstante, la abundancia extrema de las enanas M las convierte en objetivos de elección para la búsqueda de planetas potencialmente habitables. Estudiar la manera en que moldean su entorno representa así una fase importante para preparar las futuras observaciones y afinar la interpretación de los datos recogidos.