Se observa un alarmante declive de las poblaciones de ranas y sapos a escala mundial. Durante décadas, los científicos han sospechado que un hongo patógeno, Batrachochytrium dendrobatidis (abreviado Bd), es responsable de esta hecatombe, pero el origen de este agente sigue siendo incierto. Los orígenes de este microorganismo devastador han dividido durante mucho tiempo a la comunidad científica.
Un equipo de la Universidad Estatal de Campinas en Brasil llevó a cabo una investigación exhaustiva para dilucidar este enigma. Su trabajo, publicado en
Biological Conservation, combina varios métodos para reconstruir la trayectoria de una cepa específica del hongo. Los resultados indican un origen brasileño, contradiciendo así algunas hipótesis anteriores.
Para remontarse en el tiempo, los científicos examinaron más de 2000 especímenes de anfibios conservados en museos de todo el mundo. Estos archivos, algunos que datan del siglo XIX, permitieron detectar la presencia del hongo en muestras antiguas. En Brasil, se identificaron rastros desde 1916, mucho antes de la introducción de las ranas toro, una especie exótica.
El comercio internacional de ranas toro, nativa de América del Norte pero criada en Brasil desde la década de 1930, aparece como un vector principal. Esta actividad económica probablemente facilitó la dispersión de la cepa brasileña hacia otros continentes, a través de la exportación de carne de rana, un mercado donde Brasil ocupa un lugar importante.
Los investigadores analizaron datos genéticos provenientes de granjas de cría brasileñas y de mercados extranjeros. La cepa Bd-Brasil está muy extendida localmente, con una alta prevalencia en las granjas. Su detección en Estados Unidos, Japón o Corea del Sur coincide con las rutas comerciales documentadas, reforzando la hipótesis de una difusión desde Brasil.
A diferencia de otra cepa más virulenta de origen asiático, la Bd-Brasil es menos agresiva. Está presente tanto en especies nativas como exóticas en Brasil, sin provocar siempre la enfermedad. Esta particularidad podría explicar su propagación discreta a través del comercio, lo que dificulta su identificación en nuevos entornos.
Un asesino silencioso
El hongo Batrachochytrium dendrobatidis, o Bd, pertenece a un grupo de hongos acuáticos llamados quitridios. Infecta la piel de los anfibios, alterando su capacidad para regular el agua y los electrolitos. Esta alteración puede provocar insuficiencia cardíaca y la muerte, a menudo en pocas semanas, sin signos exteriores evidentes al inicio de la infección.
A diferencia de muchos patógenos, Bd puede sobrevivir en el ambiente sin un huésped, gracias a esporas resistentes. Esta capacidad le permite persistir en cuerpos de agua y propagarse fácilmente entre individuos. Los anfibios infectados pueden así contaminar a otros animales por simple contacto o a través del agua, creando focos de infección rápidos.
La quitridiomicosis, la enfermedad causada por Bd, ha sido identificada como una de las principales causas del declive global de los anfibios. Cientos de especies de ranas, sapos y salamandras se han visto afectadas, algunas al borde de la extinción. La rapidez de la propagación ha sorprendido a los científicos, llevando a esfuerzos de investigación intensivos para comprender su biología.
La diversidad genética del hongo, con cepas como Bd-Brasil y Bd-GPL, influye en su virulencia y distribución. Comprender estas diferencias ayuda a desarrollar estrategias de conservación, como la selección de individuos resistentes o la gestión de hábitats, para mitigar los impactos en poblaciones vulnerables.