En el caso de que varias personas con gripe compartan una habitación cerrada con otras completamente sanas durante largas horas, la propagación del virus parece inevitable. Sin embargo, un experimento reciente demostró que no se produjo ninguna infección, a pesar de una proximidad sostenida. Este resultado inesperado cuestiona algunas certezas sobre la transmisión de enfermedades respiratorias.
La ausencia de transmisión se explica por varios factores. Los participantes enfermos tosÃan muy poco, lo que limitó la cantidad de virus liberada en el aire circundante. Además, la habitación estaba equipada con un sistema de calefacción y deshumidificación que mezclaba rápidamente el aire, diluyendo asà las partÃculas virales presentes. Estos elementos crearon un entorno menos propicio para la contaminación.
Estas observaciones ofrecen pistas concretas para la prevención. En los espacios interiores donde el aire circula mal, el riesgo de contraer la gripe aumenta. Asegurar una buena ventilación, por ejemplo con purificadores de aire, puede por lo tanto ayudar a proteger a los ocupantes. Llevar una mascarilla, en particular del tipo N95, sigue siendo una medida eficaz durante los contactos estrechos con una persona que presenta sÃntomas.
Entender cómo se transmite la gripe es importante para la salud pública. Cada año, esta enfermedad afecta a millones de personas en todo el mundo, provocando hospitalizaciones y muertes. Las estrategias basadas en una mejor gestión de la calidad del aire podrÃan contribuir a limitar el impacto de las epidemias estacionales, ofreciendo asà herramientas adicionales para la protección colectiva.
El papel de la ventilación en la dispersión de virus
La ventilación designa el movimiento del aire en un espacio cerrado. Cuando el aire está estancado, las partÃculas virales exhaladas por una persona infectada pueden permanecer en suspensión y acumularse, aumentando el riesgo para los demás ocupantes. En cambio, una buena renovación del aire permite diluir estas partÃculas y evacuarlas hacia el exterior.
Sistemas como los purificadores de aire o simplemente la apertura de ventanas favorecen este proceso. Crean corrientes que mezclan el aire, reduciendo asà la concentración de virus en el entorno. Este enfoque es particularmente útil en los lugares públicos donde la gente se reúne, como oficinas o escuelas.
La eficacia depende de varios factores, como el caudal de aire y el tamaño de la habitación. Las normas de ventilación adaptadas pueden por lo tanto jugar un papel clave en la prevención de infecciones respiratorias, complementando otras medidas como el uso de mascarilla o la vacunación.