Una estrella como nuestro Sol perdió una gran parte de su luminosidad durante casi nueve meses. Este comportamiento inusual llamó inmediatamente la atención de los investigadores, ya que las estrellas similares a nuestro Sol no se oscurecen.
Para estudiar este evento, los astrónomos movilizaron varios grandes telescopios, incluido el Gemini Sur en Chile. Los datos recogidos mostraron que la disminución de luminosidad provenía de una nube de gas y polvo que pasaba frente a la estrella desde nuestro punto de vista, situado a unos 3 000 años luz. Estos resultados, publicados en The Astronomical Journal, ofrecen una valiosa perspectiva sobre la actividad dinámica dentro de los sistemas planetarios.
Representación artística de un disco de escombros planetarios, rodeado por una espesa nube de polvo y gas, pasando frente a una estrella. Las mediciones de velocidad del gas se realizaron con el instrumento GHOST en el telescopio Gemini Sur. Crédito: International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/P. Marenfeld & M. Zamani
A una distancia de unos dos mil millones de kilómetros de la estrella, la nube se extiende a lo largo de 200 millones de kilómetros. Parece mantenida por la gravedad de un objeto secundario que orbita alrededor de la estrella. Este objeto, que podría ser un planeta o una enana marrón, confiere a la nube su estructura coherente.
El análisis de la composición de la nube se realizó utilizando el espectrógrafo GHOST instalado en Gemini Sur. Este instrumento permitió analizar la luz de la estrella, revelando la presencia de metales vaporizados, como el hierro y el calcio. Aún más notable, permitió medir los movimientos tridimensionales del gas, poniendo de relieve vientos dinámicos dentro de la nube.
Estas mediciones muestran que la nube se mueve de forma independiente a su estrella anfitriona, confirmando que pertenece a un disco que rodea al objeto secundario. La estrella, llamada J0705+0612, tiene más de dos mil millones de años, lo que indica que el disco no proviene de la formación planetaria inicial, sino que más bien resultaría de una colisión entre planetas.
Este descubrimiento demuestra que incluso en sistemas maduros, eventos violentos como colisiones continúan remodelando el entorno.
Las colisiones planetarias
Las colisiones entre planetas pueden ocurrir incluso en sistemas estelares antiguos, como propone este estudio. Por lo general, los discos de escombros están asociados con estrellas jóvenes, formados durante la fase inicial de creación de los planetas. Sin embargo, la estrella observada aquí tiene más de dos mil millones de años.
En este caso, los investigadores proponen que la nube de gas y polvo proviene de una colisión entre dos planetas en las regiones externas del sistema. Tal impacto eyecta materiales que luego pueden aglomerarse formando un disco visible, oscureciendo temporalmente la estrella.
Estos eventos son raros y permiten captar la evolución a largo plazo de los sistemas planetarios. Revelan que la inestabilidad gravitacional puede persistir, provocando remodelaciones importantes. Las colisiones pueden dispersar escombros a grandes distancias, generando estructuras opacas.
El análisis de estos fenómenos contribuye a anticipar cómo los sistemas planetarios, incluido el nuestro, pueden evolucionar con el tiempo.