¿Cómo pudieron pacientes con cáncer de mama avanzado sobrevivir más de veinte años después de un simple ensayo vacunal? Esta observación médica despertó la curiosidad de los científicos, quienes decidieron reexaminar el caso de estas mujeres. Su supervivencia excepcional llevó a una investigación exhaustiva para descifrar los mecanismos inmunitarios en juego.
Un equipo de la universidad Duke analizó el sistema inmunitario de estas antiguas participantes. Descubrieron que su organismo conservaba células inmunitarias capaces de reconocer las células cancerosas después de todos estos años. Estas células presentaban un marcador llamado CD27, asociado a la memoria inmunológica. Los datos, publicados en Science Immunology, indican que dirigirse a este marcador podría mejorar notablemente la eficacia de las vacunas contra el cáncer.
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Para evaluar esta hipótesis, el equipo utilizó un anticuerpo que estimula el CD27 junto con una vacuna dirigida a la proteína HER2, implicada en algunos cánceres de mama, en modelos murinos. Cerca del 40 % de los ratones que recibieron este tratamiento combinado vieron desaparecer sus tumores por completo, frente a solo un 6 % con la vacuna sola. Los investigadores observaron que el anticuerpo reforzaba la actividad de un tipo particular de células inmunitarias.
Estas células, denominadas CD4+ T, a menudo son dejadas de lado en la investigación sobre el cáncer en favor de las células CD8+ T, llamadas "asesinas". Sin embargo, en esta investigación, las células CD4+ parecen desempeñar un papel principal. Contribuyen a mantener una memoria inmunológica a largo plazo y asisten a otras defensas del organismo para que actúen más eficazmente contra los tumores.
La introducción de un segundo anticuerpo, diseñado para ayudar a las células CD8+ T, aumentó aún más las tasas de rechazo de tumores en los ratones, alcanzando casi el 90 %. Los científicos precisan que el anticuerpo dirigido al CD27 solo necesita administrarse una vez, al mismo tiempo que la vacuna, para generar un efecto duradero. Esta característica podría simplificar su asociación con otros tratamientos contra el cáncer ya empleados.
Este método podría así ofrecer nuevos horizontes para las vacunas contra el cáncer, cuyos resultados a veces han sido modestos en el pasado. Al optimizar la memoria inmunológica gracias a células como las CD4+ T, se vuelve concebible diseñar estrategias terapéuticas más sólidas y duraderas. Los trabajos continúan para examinar las aplicaciones potenciales en humanos.