Un descubrimiento realizado por un equipo de investigación de la Universidad McGill arroja nueva luz sobre los mecanismos de retención de recuerdos, que funcionan a pesar de las variaciones constantes en la actividad cerebral.
"Es una pregunta que nos hemos hecho durante mucho tiempo: si las estructuras de memoria del cerebro cambian continuamente, ¿cómo pueden nuestros recuerdos permanecer tan estables? Nuestros resultados proporcionan una explicación", anuncia Adrien Peyrache, profesor asociado e investigador principal.
Durante varios meses, el equipo rastreó estas neuronas en ratones utilizando microscopios miniaturizados fijados en la cabeza de los animales. Descubrieron que la estructura del sistema de dirección permanecía intacta, incluso cuando el hipocampo se reorganizaba.
También descubrió que, al explorar un nuevo lugar, lo que se denomina "la brújula del cerebro" establecía rápidamente un punto de referencia direccional, es decir, esencialmente, situaba una orientación, y conservaba este sentido de la orientación al regresar al mismo lugar varias semanas después.
"Estos resultados ponen de relieve un contraste sorprendente", afirma Adrien Peyrache. "El hipocampo puede reorganizar su actividad a lo largo del tiempo, pero el sistema de dirección proporciona una base muy estable para interpretar la información espacial".
Estas observaciones son relevantes para la investigación sobre la enfermedad de Alzheimer, añade, ya que perderse o sentirse desorientado suele ser uno de los primeros signos de advertencia de la enfermedad; de hecho, a veces se manifiesta antes de que sea claramente perceptible una pérdida de memoria.
"Si entendemos los mecanismos que mantienen la estabilidad espacial, tal vez podamos identificar mejor la causa de su deterioro y mejorar la detección temprana y las estrategias terapéuticas", concluye Adrien Peyrache.