Un fósil desatendido en los depósitos de un museo brasileño acaba de revelar un descubrimiento notable. Esta acumulación de huesos y peces, regurgitada por un depredador hace unos 110 millones de años, contiene los restos de una especie de pterosaurio hasta ahora desconocida en latitudes tropicales.
El examen de esta masa fosilizada, realizado en 2024 por investigadores de universidades brasileñas, permitió identificarla. Conservado en una colección museística, el conjunto contiene dos pequeños pterosaurios y cuatro peces. Los resultados del estudio, publicados en Scientific Reports, atribuyen a estos pterosaurios el nombre de Bakiribu waridza e indican que se alimentaban por filtración.
En primer plano, dos Bakiribu waridza se alimentan en un entorno lacustre mientras que, al fondo, un Irritator persigue a otros ejemplares. Crédito: Julio Lacerda
Los pterosaurios como Bakiribu waridza se caracterizan por hileras de dientes finos y apretados, que evocan un peine. Esta disposición les permitía filtrar el agua para capturar pequeños organismos, como crustáceos. Este tipo de alimentación suele estar ligado a entornos de agua dulce, lo que hace que su presencia en la cuenca de Araripe, una zona costera en esa época, sea particularmente inesperada.
La cuenca de Araripe, situada en el noreste de Brasil, es una región de pequeño tamaño pero famosa por la preservación excepcional de sus fósiles. Sin el evento de regurgitación que depositó estos restos, la especie Bakiribu waridza probablemente habría permanecido desconocida. Las condiciones locales permitieron la fosilización, ofreciendo una rara visión de un antiguo ecosistema y sus interacciones.
La orientación de los huesos y los peces en el fósil proporciona pistas sobre el depredador responsable. Todos los especímenes apuntan en la misma dirección, lo que muestra que fueron tragados cabeza primero. Un dinosaurio espinosaurio, como Irritator challengeri, constituye el candidato más probable, ya que estos animales estaban adaptados a una alimentación piscívora y podían consumir pterosaurios.
Este fósil fue redescubierto en la colección del museo Câmara Cascudo. Un estudiante lo notó entre otros fósiles de peces. Tras su identificación, un equipo de especialistas se movilizó rápidamente para estudiarlo, lo que condujo a la descripción de esta nueva especie.
Vista general de la concreción que contiene los restos de Bakiribu waridza y cuatro peces. Escala: 50 mm.