La siesta es una práctica común entre los adultos mayores: entre el 20 y el 60 % de ellos la practican. Sin embargo, un estudio publicado en JAMA Network Open muestra que ciertos hábitos de sueño diurno pueden delatar problemas de salud.
Investigadores siguieron a 1 338 personas mayores durante 19 años mediante monitores de actividad en la muñeca. Sus resultados: las siestas largas, frecuentes o matutinas están relacionadas con un mayor riesgo de muerte. Cada hora adicional de siesta aumentaba este riesgo en un 13 %, y cada siesta adicional en un 7 %.
Las siestas matutinas son particularmente preocupantes: podrÃan indicar un desajuste del ritmo circadiano o una mala calidad del sueño nocturno. Las personas que se despiertan tarde o que tienen noches fragmentadas tienden a compensar por la mañana.