🌍 Esta señal proveniente del Atlántico podría anunciar un cambio climático importante

Publicado por Cédric,
Autor del artículo: Cédric DEPOND
Fuente: Geophysical Research Letters
Otros Idiomas: FR, EN, DE, PT
Una vasta zona del Atlántico Norte escapa desde hace más de dos siglos a la tendencia general observada en el planeta. Mientras los océanos acumulan calor debido al calentamiento global, esta región situada entre Groenlandia e Islandia continúa enfriándose. Esta anomalía intriga a los investigadores desde hace tiempo, ya que podría revelar cambios mucho más profundos en el funcionamiento del clima terrestre.

Esta "mancha fría", a veces llamada cold blob, no es solo una curiosidad oceanográfica. Nuevos análisis muestran que podría ser el síntoma visible de una desaceleración de un inmenso sistema de corrientes marinas que redistribuye el calor a través del Atlántico. Los resultados publicados en Geophysical Research Letters aportan nuevos elementos a favor de esta hipótesis y refuerzan las inquietudes sobre la evolución futura del clima en varias regiones del globo.



Un enfriamiento que intriga a los climatólogos


Desde principios del siglo XIX, los registros de temperatura muestran que casi toda la superficie de la Tierra se ha calentado. Sin embargo, una zona localizada al sur de Groenlandia y al oeste de Islandia sigue una trayectoria opuesta. Esta región constituye hoy la única gran porción oceánica conocida que ha experimentado un enfriamiento duradero mientras las temperaturas globales aumentan. Este contraste ha llevado a los científicos a buscar los mecanismos capaces de explicar una excepción tan notable dentro de un océano Atlántico globalmente más cálido.

Durante varios años, dos explicaciones principales se enfrentaron. Según la primera, esta zona perdería más calor hacia la atmósfera del que recibe. La segunda sostiene que estaría alimentada por una cantidad decreciente de aguas cálidas transportadas desde los trópicos. Para dirimir estas hipótesis, los investigadores combinaron observaciones meteorológicas, mediciones satelitales y análisis de la evolución térmica del océano durante varias décadas. Este enfoque permite reconstruir la historia energética de la región con una precisión sin precedentes.

Los resultados obtenidos apuntan claramente hacia un origen oceánico profundo. Los datos muestran que la pérdida de calor en la superficie no ha aumentado, sino que más bien ha disminuido con el tiempo. El enfriamiento observado parece provenir, por tanto, de una reducción del transporte de calor por las corrientes marinas. En otras palabras, menos energía alcanza esta parte del Atlántico, lo que explica por qué se enfría mientras el resto de los océanos continúa calentándose.

La AMOC en el centro de las preocupaciones


En el centro de esta explicación se encuentra la AMOC, la Circulación de Retorno Meridional del Atlántico. Este vasto conjunto de corrientes actúa como un transportador natural que lleva las aguas cálidas hacia el norte antes de devolver aguas más frías hacia el sur. Su papel es esencial en la redistribución del calor a escala planetaria. Una parte importante de la relativa suavidad de los inviernos de Europa occidental está relacionada con este mecanismo que alimenta constantemente de calor al Atlántico Norte.

Varios indicios sugieren hoy que este sistema se está debilitando progresivamente. Como indicábamos en este artículo, un cambio brusco es de temer. Las observaciones de salinidad, las reconstrucciones climáticas basadas en archivos naturales y los nuevos análisis convergen hacia la misma conclusión. El aumento del derretimiento del hielo y la llegada de agua dulce al Atlántico Norte modifican las condiciones necesarias para el funcionamiento normal de esta circulación. Los investigadores consideran ahora la mancha fría como uno de los marcadores más visibles de esta evolución.

Las consecuencias potenciales sobrepasan ampliamente las fronteras del océano Atlántico. Un debilitamiento duradero de la AMOC podría modificar los regímenes de precipitaciones, influir en las trayectorias de las tormentas, perturbar ciertos ecosistemas marinos y afectar la agricultura en varias regiones. Los autores del estudio recuerdan además que este sistema posee un punto de inflexión teórico. Si este se superara, el retorno al estado actual se volvería extremadamente difícil, con repercusiones que podrían sentirse durante siglos.

Para saber más: ¿qué es la AMOC?


La AMOC es un vasto sistema de circulación oceánica que conecta los océanos Atlántico Norte y Sur. Transporta continuamente grandes cantidades de calor a través del océano.

Su funcionamiento depende, entre otros factores, de las diferencias de temperatura y salinidad del agua. Las aguas frías y saladas son más densas y se hunden hacia las profundidades.

Este mecanismo contribuye a distribuir la energía térmica en el planeta y participa en la estabilidad de muchos climas regionales.
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