Este pĂșlsar corresponde al nĂșcleo colapsado de una estrella que explotĂł en supernova en el año 1054, situado a unos 6 500 años luz de la Tierra. Su relativa proximidad y luminosidad lo convierten en un objeto de estudio privilegiado para examinar los vestigios estelares.
La mayorĂa de las emisiones de radio de los pĂșlsares son amplias y poco estructuradas, no tan nĂtidas y en bandas como las del pĂșlsar del Cangrejo.
En la magnetosfera del pĂșlsar, el plasma actĂșa como una lente que amplĂa la propagaciĂłn de las ondas de radio, generando zonas de baja intensidad. Este fenĂłmeno es bien conocido en fĂsica de plasmas, pero aquĂ interactĂșa con una fuerza opuesta, la gravedad, que tiende a concentrar los rayos.
SegĂșn la teorĂa de la relatividad de Einstein, la gravedad curva el espacio-tiempo y funciona como una lente focalizadora. Al superponerse al efecto dispersivo del plasma, permite la formaciĂłn de interferencias precisas, donde ciertas frecuencias se amplifican y otras se anulan, produciendo las bandas observadas.
Este descubrimiento ofrece a los cientĂficos un medio para explorar aĂșn mĂĄs las estrellas de neutrones y otros objetos compactos. El anĂĄlisis de estas señales permite estimar la distribuciĂłn de materia alrededor de estos astros e incluso sondear su interior gracias a los efectos gravitacionales.
Aunque el modelo actual explica cualitativamente las bandas, se esperan ajustes, por ejemplo integrando la rotaciĂłn del pĂșlsar.