🫗 En Venus, el flujo de nuestros grifos terrestres se reproduce en 6000 km

Publicado por Adrien,
Fuente: Journal of Geophysical Research — Planets
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En Venus, una inmensa masa nubosa de 6000 kilómetros se extiende sobre el planeta, pero su origen permanecía hasta hoy desconocido. La clave se encuentra en un mecanismo familiar: el mismo que se observa en el flujo del agua de un grifo en un lavabo.

Esta formación nubosa fue descubierta en 2016 por la sonda Akatsuki de la agencia espacial japonesa. Se sitúa a unos 50 kilómetros de altitud en la densa atmósfera de Venus y se extiende a lo largo del ecuador, con un borde frontal notablemente nítido. Los científicos han buscado durante mucho tiempo comprender su impresionante tamaño, su velocidad y esa forma tan particular.


Un ejemplo común de resalto hidráulico creado cuando el agua fluye de un grifo a un lavabo; donde el agua golpea el fondo, primero es poco profunda pero rápida, luego al extenderse se vuelve profunda y lenta.
Imagen: James Kilfiger/Wikimedia Commons/CC BY-SA 3.0

La respuesta reside en un fenómeno llamado resalto hidráulico. Tal como el agua que fluye de un grifo a un lavabo: en el punto de impacto, el flujo es suave y rápido, luego al extenderse, se ralentiza y se vuelve repentinamente más espeso con un borde nítido. En Venus, un proceso similar ocurre con gas. Una onda atmosférica de tipo onda de Kelvin se desplaza hacia el este cerca del ecuador. Al ralentizarse, provoca un resalto hidráulico.

Este resalto genera entonces una poderosa corriente ascendente de vapor de ácido sulfúrico. Este vapor asciende hasta los 50 kilómetros de altitud, donde se condensa en un espeso banco de nubes de ácido sulfúrico. Estas nubes se forman luego detrás de la onda de Kelvin que marca el borde frontal. Es la primera vez que se observa un fenómeno así en otro planeta que no sea la Tierra.

La atmósfera venusiana es muy diferente a la nuestra. Rica en dióxido de carbono, ejerce una presión aplastante de 92 bares en la superficie. Además, está en superrotación: gira alrededor del planeta en cuatro días terrestres, mientras que Venus misma tarda 243 días en dar una vuelta completa.


Este descubrimiento llena un vacío en nuestra comprensión de la densa atmósfera de Venus. Hasta ahora, los modelos de circulación global ignoraban este fenómeno. El equipo de investigación, dirigido por Takeshi Imamura de la Universidad de Tokio, planea integrar este resalto hidráulico en simulaciones más completas. Se trata de una tarea ardua, ya que incluso las supercomputadoras actuales tienen dificultades para manejar tal cantidad de datos.

Los resultados del estudio se publicaron el 24 de abril en Journal of Geophysical Research — Planets.