📐 Una fórmula científica en un muro revela el nombre de un sabio maya

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Un muro cubierto de signos casi borrados acaba de devolver su identidad a un sabio maya que vivió hace aproximadamente 1 200 años.

En una pequeña habitación de Xultún, en Guatemala, investigadores han reconstruido una fórmula que combina matemáticas, calendarios y movimientos planetarios. Dos glifos colocados a continuación designan a un tal Sak Tahn Waax.

Imagen de ilustración Pixabay

Su nombre puede traducirse como « Zorro de pecho blanco ». Se trata del primer matemático-astrónomo maya del período clásico identificado gracias a una obra precisa. Hasta ahora, los cálculos conservados evidenciaban un saber colectivo, sin revelar a sus autores. Esta breve firma da ahora un rostro, o al menos un nombre, a esta tradición científica.

La fórmula se compone de once bloques de glifos negros, dispuestos en una forma que evoca una « L » invertida. Presenta cinco fechas, separadas por intervalos calculados con precisión. Estos números combinan varios ciclos calendáricos y astronómicos, especialmente aquellos asociados a Marte y Venus. Su organización no corresponde a ninguna fórmula maya conocida anteriormente.

Probablemente no se trataba de una simple inscripción decorativa. Los investigadores ven más bien un ejercicio destinado a hacer coincidir diferentes ritmos celestes con los calendarios humanos. Estos acercamientos podían servir para predecir ciertos fenómenos, organizar las estaciones o elegir el momento de ceremonias políticas y religiosas. El cielo influía entonces directamente en el funcionamiento de la sociedad.

La habitación misma se asemeja sorprendentemente a un antiguo espacio de trabajo. Sus muros portan una cincuentena de pequeños textos matemáticos y astronómicos, a veces superpuestos a pinturas más antiguas. Algunos cálculos parecen aún provisionales. Para los arqueólogos, este lugar podría haber servido como taller, sala de enseñanza y lugar de preparación de los códices mayas.

Los especialistas tuvieron que hacer hablar una inscripción que mide menos de 20 cm de alto, debilitada por la humedad y las raíces. Fotografías en color e imágenes multiespectrales revelaron rastros invisibles a simple vista. Cada signo fue luego comparado con las formas conocidas de la escritura maya, antes de la reconstrucción progresiva del conjunto.

La última parte contiene una fórmula inusual que puede entenderse como « así habla Sak Tahn Waax ». Este quizás escribió él mismo estas palabras. Otra persona también podría haberle atribuido el cálculo. En ambos casos, esta mención se asemeja a una reivindicación intelectual, casi una firma colocada al pie de un razonamiento considerado particularmente logrado.

Este descubrimiento muestra sobre todo que los conocimientos mayas descansaban también en el trabajo de especialistas identificables. Sin telescopio ni ordenador, combinaban largas observaciones con un sistema numérico elaborado. Los muros de Xultún conservan así más que una fórmula. Ofrecen una rara visión de los métodos, las vacilaciones y la creatividad de un científico del siglo VIII.