Bajo el inmenso glaciar que forma parte del famoso «corazón» de Plutón, el nitrógeno podría fundirse y luego ascender hasta la superficie. Unos investigadores proponen este escenario para explicar unas extrañas marcas oscuras observadas por la sonda New Horizons. Si su interpretación es correcta, esta región helada seguiría estando geológicamente activa en la actualidad.
La zona estudiada se encuentra al norte de Sputnik Planitia, una llanura de aproximadamente un millón de kilómetros cuadrados, cubierta principalmente de hielo de nitrógeno. Las imágenes de New Horizons muestran allí grandes células cuyos contornos son visibles. Están relacionadas con los movimientos muy lentos del hielo, que transporta materia entre las profundidades y la superficie.

Imagen de la NASA
Pero algunos contornos resultan aún más intrigantes. Presentan líneas oscuras y estrechas, bordeadas por zonas más difusas también oscurecidas.
S. Alan Stern y sus colegas proponen que el nitrógeno líquido procedente de la base del glaciar podría explicar estas marcas. A una profundidad suficiente, la presión y el calor procedente del interior de Plutón podrían permitir que una pequeña parte del hielo de nitrógeno se fundiera. Este líquido, menos denso que el hielo circundante, intentaría entonces ascender.
Sin embargo, el recorrido plantea un problema: cerca de la superficie, la temperatura es extremadamente baja y el nitrógeno líquido debería congelarse rápidamente. Por ello, los autores calcularon las condiciones necesarias para que atravesara el glaciar antes de solidificarse. Una vez que llegara al aire libre, podría fluir brevemente por las depresiones del relieve antes de congelarse o evaporarse.
Las marcas observadas corresponderían entonces a los recorridos seguidos por este líquido y a los depósitos que dejó a su alrededor. Sin embargo, no se trata de una observación directa de nitrógeno líquido. Las imágenes disponibles datan del sobrevuelo de New Horizons en 2015, y el estudio propone una interpretación física de las formas visibles en su superficie.
Otro indicio procede de la ausencia de cráteres detectados en Sputnik Planitia. Una superficie antigua debería acumularlos con el paso del tiempo debido a los impactos. Su ausencia indica que el hielo se renueva y borra regularmente las huellas, lo que corresponde a una región que sigue activa desde el punto de vista geológico.
Los cálculos de los autores indican que un flujo de calor interno de unos pocos miliwatios por metro cuadrado podría contribuir a fundir el nitrógeno en la base bajo ciertas condiciones. La posible presencia de una capa aislante sobre un océano subterráneo también podría ayudar a conservar este calor. Sería necesaria una futura misión capaz de volver a observar Plutón con mayor resolución para buscar cambios recientes en estas marcas oscuras.