🧫 700 tumores disponibles para probar futuros tratamientos

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Los fragmentos de tumores extraídos de pacientes pueden servir ahora como punto de partida para cientos de modelos cultivados en laboratorio.

Un equipo internacional ha desarrollado cerca de 700, que abarcan 25 tipos de cáncer. Esta colección permitirá a los científicos probar más ampliamente posibles tratamientos en células que siguen siendo similares a los cánceres humanos.

Para estudiar un medicamento antes de los ensayos en seres humanos, los laboratorios suelen utilizar células cancerosas capaces de multiplicarse durante mucho tiempo. El problema es que las líneas celulares disponibles solo representan una parte de la diversidad observada en los pacientes. Por ello, algunos cánceres raros, ciertos perfiles genéticos o determinadas formas resistentes a los tratamientos son mucho más difíciles de reproducir.

La nueva colección parte directamente de muestras tumorales procedentes de pacientes. Los científicos intentaron hacer crecer estas células y después establecer modelos que pudieran utilizarse de forma repetida. El resultado amplía considerablemente las opciones disponibles para comparar el comportamiento de diferentes cánceres en condiciones controladas.

Esta diversidad es muy importante.

En efecto, dos tumores situados en el mismo órgano pueden reaccionar de manera muy distinta a un medicamento. Su ADN puede contener modificaciones diferentes que cambien su crecimiento o su sensibilidad al tratamiento. Al disponer de numerosos modelos, los equipos pueden investigar qué perfiles responden a una molécula y cuáles presentan resistencia, en lugar de extraer conclusiones a partir de unas pocas líneas celulares muy utilizadas.

Estas células también pueden servir para buscar las vulnerabilidades propias de cada tumor. Los científicos pueden, por ejemplo, alterar determinados genes y observar si las células continúan multiplicándose. Cuando una célula cancerosa depende en gran medida de un gen concreto para sobrevivir, esta dependencia puede convertirse en una pista que estudiar para diseñar un futuro tratamiento dirigido.

El interés de la colección también reside en que se comparte. Los modelos están destinados a ser accesibles para la comunidad científica internacional, junto con la información necesaria para conocer sus características. Así, varios laboratorios podrán trabajar con las mismas referencias, comparar sus resultados y seleccionar modelos adecuados para una cuestión concreta sin tener que recrear toda la colección.

Sin embargo, estos cultivos no sustituyen ni a un tumor real en el organismo ni a los ensayos clínicos. Un cáncer interactúa con los vasos sanguíneos, el sistema inmunitario y numerosas células cercanas, elementos que un cultivo celular no reproduce por completo. Un medicamento eficaz en estos modelos aún debe superar varias etapas antes de poder ofrecerse a los pacientes.

El siguiente paso consiste, entre otras cosas, en utilizar este recurso a gran escala para relacionar las características genéticas de los tumores con sus reacciones a los medicamentos. Los modelos también deben incorporarse a los recursos utilizados por el Mapa de Dependencias del Cáncer, un programa que busca trazar un mapa de las vulnerabilidades aprovechables de distintos cánceres.

VI
vieuxcrabe

Recuerdo que hace 30 o 40 años, se hablaba a menudo de tratamientos contra «el cáncer» como si fuera una sola enfermedad. Ahora vemos claramente por qué no funciona así. Tener tantas tumores diferentes a mano debería evitar probar siempre sobre los mismos casos.