🦎 Un cocodrilo que se parecía a un avestruz

Publicado por Adrien,
Fuente: Journal of Vertebrate Paleontology
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Un cocodrilo que se parecía a un avestruz y caminaba sobre dos patas: esto es lo que los paleontólogos han descubierto en las rocas del Triásico en Nuevo México. Este reptil, bautizado como Labrujasuchus expectatus, lucía un pico sin dientes, brazos diminutos y se desplazaba sobre sus patas traseras. Tenía aspecto de dinosaurio, pero en realidad era un pariente lejano de los cocodrilos actuales. Una prueba de que a la evolución le gusta sorprender.

El Triásico fue un período de intensos experimentos biológicos. Los ancestros de muchos grupos modernos exploraban todo tipo de formas y modos de vida. Algunos se parecían a animales que conocemos hoy, pero pertenecían a linajes totalmente diferentes. Entre estas criaturas extrañas encontramos reptiles arborícolas con garras de perezoso, reptiles acuáticos acorazados, y ahora este curioso primo de los cocodrilos bípedos. La diversidad era asombrosa.


Reconstrucción de Labrujasuchus expectatus, una nueva especie de shuvosáurido del Triásico superior en Ghost Ranch, Nuevo México.
Crédito: Jorge Gonzalez, NHMLAC Dinosaur Institute

Labrujasuchus expectatus pertenece a un pequeño grupo llamado Shuvosauridae. Estos reptiles, aunque parientes cercanos de los cocodrilos, habían adoptado una apariencia de dinosaurio terópodo. Su cuerpo estaba adaptado a la marcha bípeda, con las patas delanteras reducidas. El pico sin dientes indica una dieta herbívora u omnívora. Solo se han identificado cinco especies de shuvosáuridos hasta la fecha, lo que hace que este descubrimiento sea aún más importante para comprender la evolución de estos extraños arcosaurios.

Los investigadores señalan que este bipedalismo es un caso de convergencia evolutiva. Los dinosaurios y las aves también tomaron este camino, con éxito. ¿Por qué parientes de los cocodrilos evolucionaron así? Quizás para ocupar nichos ecológicos diferentes. En el Triásico, los experimentos eran numerosos, y algunas estrategias ganadoras se reinventaron varias veces. Labrujasuchus muestra que el bipedalismo no es exclusivo de los dinosaurios.

El sitio de Ghost Ranch, en Nuevo México, es un verdadero tesoro paleontológico. Allí se descubrieron los fósiles de Labrujasuchus, en la cantera Hayden. Este lugar, famoso por las pinturas de Georgia O'Keeffe, sigue proporcionando especímenes del Triásico superior excepcionalmente bien conservados. Durante veinte años, equipos de paleontólogos excavan allí cada verano, revelando poco a poco las particularidades de esta época lejana.

El nombre de la especie refleja su historia. Labrujasuchus significa "cocodrilo de las brujas", en referencia al nombre español de Ghost Ranch, "Ranchos de los Brujos". En cuanto a expectatus, hace referencia a que los paleontólogos esperaban encontrar una especie intermedia entre dos shuvosáuridos ya conocidos. Una bonita manera de mostrar que el descubrimiento era esperado, pero no por ello menos emocionante.

Ghost Ranch sigue siendo un sitio clave para el estudio del Triásico. Las excavaciones en curso, dirigidas por el Dinosaur Institute del NHMLAC, prometen aún muchos descubrimientos. Cada fósil añade una pieza al rompecabezas de este período asombroso, donde los cocodrilos caminaban como aves y la evolución parecía no tener límites. Un recordatorio de que el pasado aún guarda muchas sorpresas.

La convergencia evolutiva


La convergencia evolutiva es un fenómeno intrigante en el que especies no emparentadas desarrollan características similares en respuesta a presiones ambientales comparables. Por ejemplo, las alas de las aves y las de los murciélagos tienen una función idéntica (volar) pero una estructura ósea diferente. El cocodrilo bípedo Labrujasuchus es otro ejemplo: adoptó una postura erguida como los dinosaurios terópodos, aunque pertenece a un linaje distinto.

Este proceso ocurre a menudo cuando diferentes especies explotan nichos ecológicos similares. En el Triásico, muchos grupos de arcosaurios experimentaron con el bipedalismo, quizás para correr más rápido o liberar sus miembros anteriores para otras tareas. La convergencia muestra que la evolución puede tomar caminos similares desde puntos de partida diferentes, lo que explica por qué animales genéticamente muy distantes pueden parecerse.

El estudio de la convergencia evolutiva ayuda a los científicos a comprender las limitaciones y oportunidades que moldean la vida. Revela cómo la selección natural puede dar lugar a soluciones análogas ante los mismos desafíos. En el caso de Labrujasuchus, su parecido con los dinosaurios ilustra que el bipedalismo fue una estrategia ganadora en repetidas ocasiones, mucho antes de la aparición de las aves.
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