Los agujeros negros más masivos del Universo podrÃan nacer en el caos. Al escrutar las ondulaciones del espacio-tiempo, los cientÃficos han distinguido dos categorÃas de agujeros negros. Los más ligeros provendrÃan del colapso de estrellas masivas, mientras que los más pesados serÃan el resultado de colisiones en cadena de agujeros negros en cúmulos estelares muy densos, un proceso mucho más violento e intenso de lo imaginado hasta hoy.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores han aprovechado los datos de los detectores de ondas gravitacionales LIGO, Virgo y KAGRA. Estos instrumentos captan las Ãnfimas vibraciones del espacio-tiempo provocadas por eventos cataclÃsmicos, como la fusión de agujeros negros.
Al analizar 153 fusiones, el equipo de la Universidad de Cardiff ha podido trazar la evolución de estos objetos. El responsable del estudio, Fabio Antonini, señala que la astronomÃa gravitacional ya no se limita a contar fusiones: comienza a revelar cómo y dónde crecen los agujeros negros.
Estos resultados revelan una separación nÃtida entre los agujeros negros de baja masa y los de alta masa. Los primeros giran lentamente sobre sà mismos, un signo tÃpico de un nacimiento por colapso estelar. Los segundos, en cambio, poseen rotaciones rápidas y orientadas aleatoriamente. Esta firma corresponde exactamente a lo que se espera si los agujeros negros se fusionan repetidamente en un cúmulo denso.
Las próximas observaciones de los detectores gravitacionales deberÃan afinar este panorama. Al rastrear cada vez más fusiones, los astrónomos esperan comprender mejor el destino de las estrellas más masivas y el papel de los cúmulos globulares en la fabricación de agujeros negros gigantes.