Los asteroides a veces reservan comportamientos inesperados. Imágenes recientes muestran que algunos de ellos intercambian suavemente fragmentos, en una lenta vals cósmica.
En 2022, la sonda espacial DART impactó deliberadamente la luna-asteroide Dimorphos, que forma parte del sistema binario con Didymos. Justo antes del impacto, las cámaras capturaron imágenes detalladas de la superficie. Estas instantáneas, inicialmente examinadas para estudiar la desviación, revelaron extraños patrones en forma de abanico que intrigaron a los cientÃficos.
Estas estrÃas son el resultado de impactos muy lentos, a velocidades de unos 30 centÃmetros por segundo, donde los escombros de Didymos se depositan suavemente sobre Dimorphos. En lugar de crear cráteres, forman depósitos en abanico, concentrados principalmente cerca del ecuador. Esta distribución coincide con las predicciones modeladas sobre la trayectoria de los materiales eyectados, mostrando un transporte de materia entre los dos asteroides durante largos perÃodos, quizás millones de años.
Para profundizar en estos descubrimientos, se espera que la misión Hera de la Agencia Espacial Europea llegue al sistema Dimorphos-Didymos en diciembre próximo. Examinará de cerca las transformaciones posteriores al impacto, verificará la persistencia de las estrÃas y buscará nuevos patrones. Estos datos serán valiosos para mejorar los modelos sobre la evolución de los asteroides y reforzar las estrategias de protección de nuestro planeta, basándose en las lecciones de DART.
Con el tiempo, esta aceleración rotacional puede volverse significativa. Para los asteroides de pequeño tamaño, puede hacerlos girar más rápido, hasta que la fuerza centrÃfuga supere la gravedad superficial. Cuando esto sucede, materiales como rocas o polvo pueden ser eyectados al espacio circundante, contribuyendo a un lento remodelado de su forma y superficie.
Comprender el efecto YORP es importante para las misiones espaciales y la defensa planetaria. Ayuda a los cientÃficos a predecir cómo evolucionan los asteroides y permite determinar los riesgos potenciales para la Tierra, integrando estos mecanismos en los modelos de trayectoria y desviación.