La vida extraterrestre podría delatarse no en las moléculas en sí, sino en su disposición. Un estudio reciente muestra que los sistemas vivos dejan patrones estadísticos distintivos en sus compuestos orgánicos, invisibles a simple vista. Estos patrones difieren radicalmente de los producidos por la química no biológica, ofreciendo una nueva pista para detectar actividad biológica extraterrestre.
Para ello, los investigadores de la Universidad de California en Riverside y del Instituto Weizmann analizaron cientos de muestras, desde microbios hasta meteoritos. Su conclusión es clara: la vida imprime una organización particular en las moléculas, que se puede poner en evidencia mediante herramientas estadísticas simples. Esta firma podría ser detectada por las misiones espaciales actuales, sin necesidad de instrumentos adicionales.
La búsqueda de vida extraterrestre podría beneficiarse de un enfoque que mire más allá de una simple biosignatura. Crédito: NYU Abu Dhabi
Entre los descubrimientos principales, los aminoácidos de origen biológico se muestran más diversos y más uniformemente distribuidos que los creados por procesos abióticos. Los ácidos grasos, en cambio, siguen la tendencia inversa. Estas diferencias son sistemáticas y permiten distinguir una muestra viva de una inerte con gran fiabilidad.
Moléculas asociadas a la vida, como los aminoácidos, pueden formarse en el espacio, sin intervención de lo vivo. Se encuentran en meteoritos y se reproducen en laboratorio. Encontrar estas moléculas no es suficiente. Pero el nuevo método permite decidir examinando su organización global, un criterio que solo la vida parece producir.
Para lograrlo, los investigadores tomaron prestados conceptos de la ecología: la riqueza (número de tipos de moléculas) y la uniformidad (distribución equilibrada). Estos indicadores, utilizados para medir la biodiversidad, resultaron perfectamente adaptados al análisis químico. Los resultados sorprendieron por su consistencia, incluso en muestras muy degradadas como cáscaras de huevo de dinosaurio fosilizadas.
El enfoque presenta una ventaja importante: puede aplicarse a datos ya recopilados por misiones como las que exploran Marte, Europa o Encélado. Los científicos no necesitan diseñar nuevos detectores; basta con aplicar algoritmos estadísticos a las mediciones existentes. Esto acelera considerablemente el proceso de investigación.
Los autores del estudio advierten que ninguna técnica por sí sola podrá probar la existencia de vida extraterrestre. Pero este enfoque estadístico, combinado con otras pistas geológicas y químicas, refuerza considerablemente la fiabilidad de las detecciones. El futuro de las misiones espaciales bien podría incluir esta nueva herramienta en su arsenal.