💥 Un dúo de agujeros negros en formación

Publicado por Adrien,
Fuente: Physical Review Letters
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La astronomía a veces nos depara observaciones inesperadas, como la explosión estelar SN 2022esa. Esta mostró un comportamiento regular y estable durante varias semanas, al contrario de lo que se puede esperar de una supernova.

Un equipo internacional estudió este fenómeno combinando las capacidades de dos instrumentos potentes. Los telescopios Subaru en Hawái y Seimei en Japón permitieron recopilar datos precisos. Como la explosión ocurrió en una galaxia lejana, situada a unos 320 millones de años luz, los astrónomos pudieron seguir su evolución con gran detalle, lo que sacó a la luz características inesperadas.


Los análisis apuntan a un tipo específico de estrella, conocido como estrella Wolf-Rayet. Estos astros son muy calientes, luminosos y están al final de su vida, habiendo perdido gran parte de su envoltura gaseosa. Su explosión suele ser violenta con un colapso del núcleo en un agujero negro, pero la estabilidad observada aquí indica la presencia de un compañero que habría actuado como regulador. Por tanto, esta estrella masiva no evolucionaba sola en su entorno estelar.

Todo parece indicar que la estrella orbitaba alrededor de otro objeto, probablemente otro agujero negro o una estrella masiva destinada a convertirse en uno. Durante la supernova, la estrella Wolf-Rayet desapareció, dejando atrás a ese compañero. A largo plazo, y si es una estrella, este compañero también podría transformarse en un agujero negro, formando así un par de agujeros negros en órbita uno alrededor del otro.

Este descubrimiento pone de relieve la ventaja de combinar diferentes herramientas de observación. El telescopio Seimei ofrece una rápida capacidad de respuesta para capturar eventos transitorios, mientras que Subaru aporta una alta sensibilidad que permite un estudio detallado. Su colaboración permite capturar fenómenos breves y extraer información sobre la dinámica de las explosiones estelares.

Los investigadores anticipan que este enfoque conducirá a otros avances. El estudio de fenómenos transitorios astronómicos, como las supernovas, podría revelar más elementos sobre la formación de objetos compactos. Keiichi Maeda de la Universidad de Kioto señala en un comunicado que esto ofrece una nueva pista para rastrear la historia evolutiva de las estrellas masivas.

Este trabajo añade una pieza significativa al rompecabezas de la astrofísica estelar. Demuestra cómo la muerte de una estrella puede marcar el comienzo del nacimiento de sistemas binarios exóticos.
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