Aquí hay una sorpresa que nos llega desde la ciencia del deporte: los progresos en resistencia no dependen únicamente de los músculos o del corazón, sino también de modificaciones cerebrales que persisten después del esfuerzo.
Este hallazgo figura en un estudio de la Universidad de Pensilvania, publicado en la revista
Neuron, que examina cómo la actividad neuronal guía las ganancias de resistencia. Los trabajos muestran que durante sesiones de ejercicio repetidas, ciertas zonas cerebrales mantienen su actividad mucho después del fin del esfuerzo, lo que podría explicar por qué el rendimiento evoluciona favorablemente con el tiempo.
En otras palabras, el deporte regular modifica ciertas estructuras cerebrales, lo que permite luego a los músculos fortalecerse y recuperarse mejor en un círculo virtuoso.
El experimento se realizó con ratones corriendo en cintas de correr. Los científicos identificaron un grupo específico de neuronas en el hipotálamo ventromedial, llamadas neuronas SF1. Estas células se activan durante la carrera y conservan su actividad durante al menos una hora después de la parada. Esta persistencia parece estar ligada a una gestión optimizada de la energía corporal, ayudando a órganos como el corazón y los pulmones.
Un resultado llamativo aparece cuando estas neuronas SF1 son bloqueadas después del ejercicio: los ratones no presentan entonces ninguna progresión en resistencia a pesar de un entrenamiento regular. Este descubrimiento indica que el período post-ejercicio es determinante para que el cuerpo saque provecho del esfuerzo. Así, el cerebro no se limita a coordinar los movimientos; participa activamente en la recuperación y el desarrollo de las capacidades físicas.
En el plano biológico, las neuronas SF1 podrían mejorar la utilización de la glucosa almacenada, permitiendo una recuperación más eficaz. Este proceso ayuda a los músculos a fortalecerse y a que los sistemas cardiovascular y respiratorio se adapten. Aunque los detalles moleculares quedan por precisar, estos trabajos muestran que el ejercicio modifica durablemente ciertos circuitos cerebrales.
Profundizando en estos mecanismos, sería concebible crear enfoques para amplificar los beneficios del ejercicio.