El Sol no deja de sorprendernos. Mediciones recientes revelan que el viento solar lento, aquel que emerge cerca de la superficie de nuestra estrella, puede soplar mucho más fuerte de lo previsto. Un equipo de investigadores ha detectado ráfagas que alcanzan velocidades de tres a cuatro veces superiores a las estimaciones anteriores. Este hallazgo inesperado pone en entredicho nuestra comprensión de este flujo de partículas que baña todo el Sistema Solar.
El viento solar es un flujo constante de partículas cargadas expulsadas del Sol. Existen dos grandes tipos: el viento rápido, proveniente de los agujeros coronales, viaja a cerca de 480 kilómetros por segundo. El viento lento, por su parte, se estimaba en aproximadamente 100 kilómetros por segundo. Pero las imágenes de la misión Proba-3 de la Agencia Espacial Europea revelan que este viento lento puede alcanzar los 480 kilómetros por segundo, es decir, el equivalente del viento rápido.
Viento solar en la corona del Sol, desplazándose hasta cuatro veces más rápido de lo previsto. Crédito: ESA/Proba-3/ASPIICS & ESA/Proba-2/SWAP (ROB), A. Debrabandere (ROB), velocímetro añadido en Canva Pro.
La observación de la región donde nace este viento es una verdadera hazaña técnica. La corona, la atmósfera solar, es un millón de veces menos luminosa que el disco solar. Para estudiarla, los astrónomos utilizan ocultadores que enmascaran el Sol. Pero estos instrumentos, desde la Tierra, también deben ocultar la parte más cercana al Sol, allí donde se forma el viento. Los eclipses totales de Luna ofrecen una solución natural, pero son raros y breves.
La misión Proba-3 sortea esta dificultad con un truco de vuelo en formación. Dos satélites orbitan a 150 metros el uno del otro. Uno sirve de ocultador para el otro, que observa la corona. Desde su lanzamiento en diciembre de 2024, el dúo ha realizado 57 eclipses artificiales, acumulando 250 horas de video de alta resolución de la zona donde el viento solar se acelera.
Los resultados, publicados en The Astrophysical Journal Letters, muestran que el viento lento emerge de manera irregular, creando perturbaciones magnéticas a pequeña escala. Según Andrei Zhukov, físico solar del Real Observatorio de Bélgica y autor principal del estudio, las ráfagas de viento lento en la corona interna, una región muy difícil de observar, se desplazan tres o cuatro veces más rápido de lo previsto. Joe Zander, científico del proyecto Proba-3 en la ESA, añade que ahora se puede seguir la aceleración del viento cerca del Sol, con velocidades sorprendentes.
Imagen de Proba-3 que muestra streamers en la parte superior derecha e inferior izquierda del Sol. Crédito: ESA/Proba-3/ASPIICS & ESA/Proba-2/SWAP, A. Zhukov (ROB)
Estos primeros datos no son más que un comienzo. Los científicos esperan descubrir los mecanismos exactos de generación del viento lento, aún mal comprendidos. La capacidad de Proba-3 para producir eclipses a demanda abre una nueva era para la meteorología espacial, con implicaciones para la predicción de tormentas geomagnéticas que pueden perturbar nuestros satélites y redes eléctricas.