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🦴 ¿Era Lucy realmente nuestro antepasado directo?
Publicado por Cédric, Autor del artículo: Cédric DEPOND Fuente:Nature Otros Idiomas: FR, EN, DE, PT
En los áridos paisajes de Afar, en Etiopía, una serie de huesos de 3,4 millones de años podrían revolucionar lo que sabemos sobre nuestros orígenes.
Descubrimientos recientes, fruto de más de una década de excavaciones meticulosas, invitan a repensar el lugar ocupado por la icónica Lucy y su especie, Australopithecus afarensis. Lejos de ser la única representante del linaje humano en esa época, compartía manifiestamente su territorio con otros homininos de modos de vida distintos.
Reconstrucción aproximativa de una hembra (izquierda) y un macho (derecha) de Australopithecus afarensis en el Museo de Historia Natural de Viena
Esta reevaluación se basa en la atribución definitiva de un fósil enigmático, el "pie de Burtele", a la especie Australopithecus deyiremeda. Este avance, publicado en Nature, saca a la luz una diversidad hasta ahora desconocida en el Plioceno. Sugiere que varios caminos evolutivos se exploraron simultáneamente, difuminando las líneas directas que antes se trazaban entre los antepasados. La bipedestación misma, característica fundacional, se revela bajo formas diferentes, cada una adaptada a entornos y comportamientos distintos.
Una convivencia inesperada revelada por la anatomía
La región de Woranso-Mille constituye un yacimiento paleontológico de gran importancia, pues ofrece la prueba tangible de que dos especies de homininos cercanas coexistieron en el mismo espacio y al mismo tiempo. El pie de Burtele, con su dedo gordo oponible y sus falanges largas y curvas, presenta una anatomía fundamentalmente distinta a la de Lucy. Mientras que el pie de A. afarensis está adaptado a una marcha terrestre eficaz con un dedo gordo alineado, el de A. deyiremeda conservaba una capacidad de prensión heredada de un modo de vida parcialmente arbóreo.
Esta diferencia morfológica indica estrategias locomotoras distintas. A. deyiremeda practicaba presumiblemente una locomoción mixta, caminando sobre el suelo pero trepando también a los árboles con una soltura que Lucy había perdido. Durante la marcha bípeda, probablemente se impulsaba más a partir de su segundo dedo, un mecanismo diferente al de los humanos modernos. Esta "experimentación" muestra que la transición hacia una bipedestación exclusiva fue un proceso largo y no lineal.
Reconstrucción digital de una mandíbula juvenil a partir de microtomografías. Reconstrucción realizada por Ragni y Schwartz/Nature.
El análisis de los dientes y las mandíbulas asociadas al pie viene a reforzar esta distinción. Los caninos de A. deyiremeda son más pequeños y su mandíbula presenta rasgos más primitivos que la de A. afarensis. El descubrimiento de una mandíbula juvenil ha permitido, gracias a la microtomografía, estudiar el desarrollo dental. El patrón de crecimiento observado, semejante al de los grandes simios y otros australopitecos, confirma su estatus de especie por derecho propio con su propia biología.
Nichos ecológicos para evitar la competencia
La coexistencia prolongada de estas dos especies en un mismo ecosistema implica que no competían directamente por los mismos recursos. Los análisis isotópicos del esmalte dental aportan una respuesta clara. La dieta de Australopithecus deyiremeda estaba compuesta principalmente por plantas de tipo C3, procedentes de árboles y arbustos forestales, como frutos y hojas. En cambio, Lucy y sus congéneres consumían una mezcla más variada que incluía gramíneas y ciperáceas (plantas C4), típicas de medios más abiertos.
Esta especialización alimentaria refleja una partición del hábitat. A. deyiremeda evolucionaba preferentemente en entornos boscosos más densos, explotando el dosel para alimentarse y probablemente desplazarse. A. afarensis explotaba, por su parte, una gama más amplia de medios, incluidas las zonas de sabana arbustiva. Esta diferenciación ecológica permitió a ambos linajes compartir el territorio sin eliminarse mutuamente, ilustrando un principio fundamental de la biología evolutiva.
Estos descubrimientos cuestionan el estatus de antepasado directo largo tiempo concedido a la especie de Lucy. La presencia de A. deyiremeda, de rasgos más primitivos y más cercanos a especies más antiguas como A. anamensis, complica el árbol genealógico. Se vuelve plausible que varias ramas de australopitecos prosperaran en paralelo, y que nuestro linaje proceda de una de esas ramas, no necesariamente la representada por Lucy. El paisaje evolutivo aparece ahora como un entramado ramificado.