Las famosas leyes de la herencia de Mendel, establecidas hace más de un siglo, podrían no ser tan universales como se creía. Un estudio reciente en ratones revela que ciertos caracteres pueden transmitirse de una generación a otra sin seguir las reglas clásicas de la genética, gracias a modificaciones químicas que actúan sobre el ADN sin alterar su secuencia.
Estas modificaciones, llamadas epigenéticas, incluyen especialmente la metilación del ADN, un proceso donde grupos químicos se fijan en ciertas partes del genoma para activar o desactivar genes. Hasta ahora, se pensaba que estas marcas se reiniciaban en cada generación, pero las nuevas observaciones indican que pueden heredarse de manera inesperada.
Un equipo de investigadores ha estudiado este fenómeno analizando muestras de tejidos de tres generaciones de ratones, de entre 4 y 6 meses de edad. Gracias a técnicas de secuenciación de larga duración, pudieron seguir tanto las variaciones genéticas como los patrones de metilación en 26 individuos de primera generación, 34 de segunda y 19 de tercera.
Los resultados muestran que aproximadamente el 7% de los patrones de metilación heredados no respetan las reglas de Mendel. Algunos casos son particularmente sorprendentes: aparecen marcas de metilación en los descendientes que estaban ausentes en ambos progenitores. Como dice Andrew Feinberg, investigador principal, "la metilación parece surgir de la nada".
Otro mecanismo raro, llamado paramutación, se ha observado por primera vez en un mamífero. En el gen Capn11, implicado en la formación de espermatozoides, la metilación de una versión del gen puede transferirse a otra versión. Este proceso ya se conocía en plantas y moscas, pero nunca en ratones.
Estos descubrimientos cambian nuestra comprensión de la herencia. Para Kasper Hansen, coautor del estudio, alientan a los científicos a tener en cuenta tanto la información genética como la epigenética para explicar mejor cómo se transmiten las enfermedades y las características. Así, los factores ambientales, como la alimentación o el estrés, podrían influir en las generaciones futuras de manera inesperada.
El siguiente paso consistirá en aplicar estos métodos a datos humanos. Los investigadores esperan así revelar patrones de herencia inusuales en algunas familias afectadas por enfermedades, y abrir el camino a una mejor comprensión de los vínculos entre el ambiente y la transmisión de los caracteres.