🧲 Estructuras gigantes bajo tierra alteran el campo magnético de nuestro planeta

Publicado por Adrien,
Fuente: Nature Geoscience
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Explorar las profundidades bajo nuestros pies es una tarea ardua. Los científicos se basan en pistas indirectas para comprender los fenómenos que ocurren a casi 3000 kilómetros de profundidad. Es precisamente en esta frontera entre el manto rocoso y el núcleo metálico donde se desarrolla una parte esencial de la vida de nuestro planeta.

Unos investigadores cruzaron el análisis del magnetismo fosilizado en rocas antiguas con simulaciones informáticas detalladas. Estos modelos permiten retroceder en el tiempo 265 millones de años para reconstruir el comportamiento pasado del campo magnético terrestre.


Imagen: Argonne National Laboratory / Flickr / CC 2.0

Sus observaciones demuestran que dos estructuras continentales, situadas bajo África y el océano Pacífico, funcionan como puntos calientes gigantes. Estas masas de roca sólida y extremadamente caliente alteran la circulación del hierro líquido en el núcleo externo. Sin embargo, esta circulación es el origen del campo magnético, a la manera de una dinamo gigante.

Andy Biggin, quien dirigió estos trabajos, precisa que bajo estas zonas calientes, el hierro líquido tiende a estancarse. Esta situación genera contrastes de temperatura marcados que imprimen una firma en el campo magnético. Algunas de sus características se habrían mantenido sorprendentemente estables durante cientos de millones de años.

Este descubrimiento modifica nuestra visión de la historia de la Tierra y podría ayudar a interpretar mejor la formación de los antiguos continentes, como Pangea, o incluso a afinar los modelos climáticos del pasado. Las investigaciones continúan para descifrar más estas señales magnéticas que narran la evolución de nuestro planeta.

La geodinamo: motor del campo magnético


El campo magnético terrestre es generado por un proceso llamado geodinamo. Tiene su origen en el núcleo externo, una capa de hierro y níquel en estado líquido situada a unos 2900 kilómetros bajo la superficie. El movimiento de este metal fundido, combinado con la rotación de la Tierra, produce corrientes eléctricas que son el origen del campo.

Este fenómeno es comparable al principio de una dinamo de bicicleta, pero a escala planetaria. El calor proveniente del núcleo interno sólido y el enfriamiento gradual del planeta alimentan estos movimientos de convección. El hierro líquido se eleva, se enfría y luego desciende, creando un bucle continuo.

El nuevo estudio indica que este sistema no es uniforme. La presencia de estructuras gigantes en el manto inferior altera la forma en que el calor es evacuado del núcleo. Estas perturbaciones locales modelan la circulación del metal líquido y, en consecuencia, la forma y la fuerza del campo magnético que resulta de ello.
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