🌀 Guerra galáctica en nuestro vecindario: la Pequeña Nube de Magallanes se está desgarrando

Publicado por Adrien,
Fuente: Astronomy & Astrophysics
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La Pequeña Nube de Magallanes, una pequeña galaxia enana, está siendo literalmente desgarrada por su vecino más grande, la Gran Nube de Magallanes.

Este fenómeno sacude nuestra visión de las galaxias vecinas de la Vía Láctea. Las estrellas de la Pequeña Nube se alejan de su centro a una velocidad vertiginosa de 61 000 km/h, y este movimiento afecta a casi toda la galaxia. Este descubrimiento, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, revela una verdadera guerra gravitacional en nuestro patio trasero cósmico.


Las flechas indican la dirección del movimiento de las estrellas en la Pequeña Nube de Magallanes.
Crédito: ESO/VISTA VMC/ AIP/ S. Vijayasree

Estas dos galaxias son los satélites más cercanos de nuestra Vía Láctea. La Gran Nube se encuentra a unos 160 000 años luz de la Tierra, mientras que la Pequeña Nube está un poco más lejos, a 200 000 años luz. La primera contiene unos 30 mil millones de estrellas, la segunda unos 3 mil millones, en comparación con los 200 mil millones de estrellas de la Vía Láctea. Ambos están conectados por una inmensa cinta de gas y polvo, la Corriente Magallánica, vestigio de sus interacciones pasadas con nuestra galaxia.

Para llegar a este descubrimiento, los astrónomos utilizaron más de diez años de observaciones del relevamiento VISTA de las Nubes de Magallanes (VMC). Al medir los desplazamientos de miles de estrellas, encontraron que todas, incluso las cercanas al centro, se mueven hacia afuera. Sus trayectorias están alineadas en un eje preciso, lo que demuestra que es la atracción de la Gran Nube, y no de la Vía Láctea, la que provoca esta expansión.

Las consecuencias de esta lucha galáctica son espectaculares. A este ritmo, las estrellas de la Pequeña Nube habrán recorrido varios miles de años luz en los próximos cientos de millones de años, deformando irremediablemente la galaxia. Incluso es posible que la Pequeña Nube se parta completamente en dos antes de que las dos nubes colisionen con la Vía Láctea, dentro de unos 2,4 mil millones de años. Un estudio anterior ya había contemplado este fenómeno, pero la nueva investigación demuestra que afecta a toda la galaxia.

Estos resultados ponen en entredicho una idea bien establecida: los científicos pensaban que la Pequeña Nube giraba sobre sí misma, como un disco. En realidad, sus movimientos internos están dominados por las repetidas perturbaciones gravitacionales de la Gran Nube durante miles de millones de años.

Gracias a la calidad excepcional de las mediciones del relevamiento VMC, los astrónomos esperan obtener pronto una imagen más completa de la Pequeña Nube. Un nuevo instrumento, instalado recientemente en el telescopio VISTA, permitirá cartografiar los movimientos de las estrellas en tres dimensiones. Suficiente para despejar las últimas incógnitas de esta pequeña galaxia en plena turbulencia.