🥚 Un huevo cósmico inmenso, del que podrían eclosionar planetas y vida

Publicado por Adrien,
Fuente: Astronomy & Astrophysics
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Una nebulosa que, en lugar de ser redonda, adopta la forma de un huevo gigante: esta silueta atípica es obra de un dúo de astros ancianos que, en tándem, esculpen activamente su entorno en sus últimos instantes de vida.

Esta escena cósmica tiene lugar en el sistema AFGL 4106, anidado en una nube de polvo y gas. Gracias al Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO), los astrónomos han capturado una imagen detallada de este par de astros. Las dos estrellas masivas, en órbita una alrededor de la otra, han alcanzado una etapa avanzada de su existencia y eyectan inmensas cantidades de materia.


Dos estrellas envejecidas en el sistema binario AFGL 4106 esculpen una nebulosa luminosa en forma de huevo mientras se acercan al final de su vida.
Crédito: ESO/G. Tomassini et al.

A diferencia de nuestro Sol solitario, la mayoría de las estrellas de la galaxia evolucionan en pareja. Estos sistemas binarios, donde dos astros están ligados por la gravedad, son de hecho muy extendidos. Los investigadores estiman que una gran mayoría de las estrellas nacen con un compañero, o incluso más raramente varios. Su evolución conjunta puede entonces influir profundamente en su destino, en particular durante sus fases terminales.

En la imagen obtenida, las estrellas centrales figuran en forma de puntos negros, enmascaradas, ya que su brillo es demasiado intenso para los detectores. Para resaltar la nebulosa, mucho más tenue, que las rodea, los científicos han recurrido al instrumento SPHERE. Este equipo está precisamente diseñado para manejar fuertes contrastes y compensar las deformaciones atmosféricas, ofreciendo así una visión nítida de detalles antes inalcanzables.

El aspecto ovalado de la estructura se debe muy probablemente a la interacción gravitacional entre los dos astros. La materia expulsada por una es desviada y moldeada por la presencia de la otra, generando esta morfología asimétrica.

Estos resultados, recientemente publicados en la revista Astronomy & Astrophysics, enriquecen nuestro conocimiento de los últimos episodios de la vida de las estrellas masivas. La observación de tales sistemas ayuda a los astrónomos a reconstruir la historia de numerosos objetos celestes y a afinar nuestro modelo del ciclo de la materia en el cosmos.

El fin de vida de las estrellas masivas


Las estrellas similares a las del sistema AFGL 4106 tienen una existencia mucho más breve y agitada que nuestro Sol. Su masa importante alimenta reacciones nucleares extremadamente vigorosas en su núcleo, agotando su reserva de combustible a un ritmo frenético. Después de solo unos pocos millones de años, abandonan la secuencia principal para transformarse en gigantes rojas.

Durante esta etapa, la estrella se dilata considerablemente y gana inestabilidad. Entonces comienza a liberar sus capas externas al espacio, generando una vasta nube de gas y polvo. Este fenómeno puede prolongarse durante varios miles de años. La materia eyectada se aleja del astro central, dibujando una envoltura en expansión llamada nebulosa circunestelar.

El final de la estrella depende de su masa inicial. Para los astros más imponentes, el núcleo puede colapsar y desencadenar una explosión titánica: una supernova. Este cataclismo dispersa entonces una parte de los elementos químicos sintetizados por el núcleo de la estrella, como el hierro o el silicio, en el medio interestelar. Estos elementos serán posteriormente integrados en nuevas generaciones de estrellas y planetas rocosos, y son indispensables para la emergencia de la vida.

El análisis de estas fases últimas es primordial para reconstruir el enriquecimiento químico de la galaxia. Cada nebulosa estudiada constituye un registro de los mecanismos que han ocurrido dentro de la estrella. Al comprender cómo estas gigantes rojas se comportan y rechazan su materia, afinamos nuestra percepción del origen de los átomos que componen nuestro entorno.