Bajo las nubes opacas de Venus, nuestro planeta hermano, túneles de lava gigantescos esperan ser explorados. Los investigadores anuncian, de hecho, haber identificado una cavidad subterránea excepcional que prueba la existencia de estas estructuras.
Un equipo de la Universidad de Trento ha presentado indicios convincentes de un tubo de lava vacío bajo la superficie venusiana. Estos trabajos, publicados en Nature Communications, aprovechan datos de radar recogidos hace varias décadas. La identificación de tal formación confirma que el vulcanismo ha jugado un papel importante en la historia geológica de este planeta.
Una 'ventana' en la región de Nyx Mons en Venus, que revela una cavidad subterránea interpretada como un tubo de lava. La imagen proviene del análisis de radar de la misión Magellan de la NASA. Crédito: RSLab, University of Trento
Para observar la superficie de Venus, los científicos deben perforar su atmósfera densa y permanente. Para ello, utilizan instrumentos de radar, como el embarcado en la sonda Magellan de la NASA en la década de 1990. Estas ondas penetran las nubes y permiten cartografiar la superficie, a la vez que detectan ciertas formaciones ocultas. Así es como una zona de hundimiento localizado llamó la atención de los investigadores.
El análisis minucioso de las imágenes puso en evidencia un conducto subterráneo de tamaño impresionante. Según las estimaciones, este tubo presentaría un diámetro de aproximadamente un kilómetro y se extendería a lo largo de decenas de kilómetros. Su techo tiene un espesor de al menos 150 metros, y la cavidad vacía debajo alcanza una profundidad de al menos 375 metros. Estas proporciones superan ampliamente las de estructuras comparables en la Tierra o en Marte.
Vista en corte lateral que ilustra la cavidad detectada bajo la superficie de Venus. Crédito: RSLab, University of Trento
Las condiciones extremas de Venus podrían explicar la formación de estas estructuras monumentales. La atmósfera densa permite que la lava fundida desarrolle rápidamente una corteza aislante. Esta protección ayuda a mantener amplios canales subterráneos mientras el magma continúa fluyendo en profundidad. En consecuencia, el paisaje volcánico venusiano podría albergar redes extensas, en forma de largos túneles.
Esta observación prepara el terreno para las próximas misiones espaciales dedicadas a Venus. Proyectos como Envision de la Agencia Espacial Europea y Veritas de la NASA embarcarán radares más potentes. Estos instrumentos producirán imágenes de mejor resolución y podrán sondear el subsuelo a varios cientos de metros, en busca de otras cavidades incluso sin aberturas visibles en la superficie.
Imagen de radar de Venus por Magellan que muestra cadenas de pozos y la 'ventana' identificada, marcada A, que podría dar acceso al subsuelo. Crédito: Imagen extraída del artículo de [i]Nature Communications[/i]
La presencia de tubos de lava en Venus permite refinar nuestra comprensión de su evolución geológica. Estas formaciones dan testimonio de una actividad volcánica intensa en el pasado, y quizás incluso reciente. Los futuros estudios intentarán cartografiar estas redes ocultas y evaluar su papel en la modificación de la superficie del planeta. Cada nuevo dato ofrece así una pieza adicional al rompecabezas de la historia venusiana.
La formación y evolución de los tubos de lava
Los tubos de lava se crean cuando lava fundida fluye desde un volcán y comienza a enfriarse en superficie. La parte externa se endurece rápidamente, formando una corteza sólida, mientras que el magma líquido continúa circulando debajo. Con el tiempo, si el flujo cesa, la lava interna puede drenarse, dejando tras de sí un túnel vacío o parcialmente lleno.
En la Tierra, estas estructuras son de tamaño modesto, pero en otros planetas, las condiciones pueden favorecer dimensiones mayores. Por ejemplo, una gravedad reducida, como en Marte o la Luna, permite que la lava se expanda más fácilmente sin colapsar. Una atmósfera densa también puede ayudar a mantener el calor y acelerar la formación de una corteza protectora.
Un tubo de lava puede permanecer estable durante milenios si el techo es lo suficientemente grueso. A veces, secciones del techo se derrumban, creando aberturas llamadas 'ventanas' o pozos de acceso. Estos puntos débiles son detectados desde la órbita y sirven como pistas para localizar túneles subterráneos, como ha sido el caso en Venus.
El estudio de estos tubos en diferentes planetas permite a los geólogos comparar los procesos volcánicos. Esto contribuye a reconstruir la historia térmica y geológica de cada mundo, ilustrando cómo el magma ha moldeado los paisajes a lo largo del tiempo. Además, estas cavidades podrían algún día ofrecer refugios naturales para exploraciones humanas o robóticas, notablemente en Marte.