El color del mar depende primero de cómo el agua absorbe y difunde la luz solar. Las longitudes de onda rojas y amarillas son absorbidas en unos pocos metros, mientras que el azul penetra más profundamente y se refleja hacia nuestros ojos. Cuanto más pura y profunda es el agua, más se intensifica el azul. Por eso, en las zonas oceánicas lejos de las costas, se observa ese azul oscuro e intenso.
Las algas y otros microorganismos marinos (bacterias, diatomeas) pueden, por su parte, provocar mareas rojas o marrones, debido a los pigmentos particulares que contienen. Estos fenómenos, a veces sinónimo de toxicidad, son más frecuentes en aguas cálidas y poco profundas donde la temperatura y los nutrientes favorecen su proliferación.
Finalmente, la estructura del fondo marino influye en el color percibido. Una arena blanca o un arrecife de coral claro reflejan más luz, acentuando los tonos turquesa, mientras que un fondo rocoso oscuro o cubierto de algas profundas absorbe más luz, oscureciendo el color.
AsÃ, cuatro grandes factores determinan la paleta de colores del mar:
- la absorción selectiva de las longitudes de onda por el agua,
- la presencia de partÃculas y sedimentos,
- la vida marina (fitoplancton, algas, bacterias),
- la naturaleza del fondo.
Estos elementos combinados explican que una misma extensión de agua pueda pasar del azul cristalino al verde esmeralda e incluso al marrón profundo según la temporada.