Los individuos que alcanzan la excelencia mundial generalmente muestran una progresión lenta y constante durante su juventud. No figuraban entre los mejores de su grupo de edad y a menudo practicaron varias actividades antes de especializarse. Esta exploración aparece como una etapa determinante más que un freno.
Se proponen tres pistas para aclarar este resultado. La primera indica que probar diferentes ámbitos aumenta las posibilidades de encontrar el que mejor se ajuste a las aptitudes propias. La segunda destaca que el aprendizaje diversificado fortalece las capacidades generales, lo que facilita luego los progresos en un campo elegido. Para terminar, la diversificación limita los riesgos ligados a una especialización demasiado precoz, como el agotamiento o las lesiones.
Estos descubrimientos llevan a considerar de manera diferente el acompañamiento de los jóvenes. En lugar de una especialización prematura, parece más favorable animarlos a cultivar dos o tres pasiones, incluso si parecen alejadas. La trayectoria de Albert Einstein, tanto fÃsico como violinista, es una ilustración de ello.
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Esta perspectiva podrÃa tener un impacto en las polÃticas educativas y deportivas. Al privilegiar la exploración y el crecimiento a largo plazo, se aumentarÃan las posibilidades de ver desarrollarse talentos excepcionales en diversos sectores.