Al medir los vientos que soplan sobre siete exoplanetas, unos astrónomos detectaron accidentalmente su campo magnético. Una hazaña sin precedentes que abre un nuevo camino para evaluar la habitabilidad de estos mundos lejanos.
La Tierra debe su protección contra las radiaciones cósmicas a su campo magnético, mientras que Marte, desprovisto de tal escudo, perdió su atmósfera y su agua. Hasta ahora, medir estos campos alrededor de exoplanetas parecÃa imposible.
Una Júpiter caliente con su campo magnético. Crédito: International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/M. Garlick
Los investigadores utilizaron los instrumentos ESPRESSO del Very Large Telescope en Chile y MAROON-X del telescopio Gemini Norte en Hawái. Estos espectrógrafos analizan la luz de las estrellas para revelar la composición de las atmósferas exoplanetarias. Al trazar el movimiento del hierro en estas atmósferas, pudieron calcular la velocidad de los vientos.
Contra todo pronóstico, cuanto más caliente es el planeta, más lentos son sus vientos. Este resultado va en contra de la intuición, ya que un aporte adicional de energÃa deberÃa acelerar los vientos. Los autores del estudio publicado en
Nature Astronomy buscaron, por tanto, otra explicación.
La respuesta vendrÃa de los campos magnéticos. Estos actuarÃan como un freno sobre las partÃculas cargadas, ralentizando asà los vientos. Las mediciones indican que estos campos son del orden de unos pocos gauss, comparable al de Júpiter en nuestro Sistema Solar.
Este descubrimiento permite por primera vez comparar el entorno magnético de diferentes mundos. PodrÃa guiar la búsqueda de planetas potencialmente habitables.
Campo magnético y habitabilidad
Un campo magnético planetario actúa como un escudo invisible. DesvÃa las partÃculas cargadas emitidas por las estrellas, llamadas vientos estelares, que pueden erosionar una atmósfera. Sin esta protección, un planeta puede perder su agua y volverse estéril, como Marte. Detectar este campo alrededor de exoplanetas es, por tanto, importante para evaluar su capacidad de albergar vida.
Los cientÃficos tienen ahora una herramienta para ello: medir la velocidad de los vientos atmosféricos. Un viento más lento de lo previsto indica la presencia de un campo magnético que frena las partÃculas ionizadas. Esta técnica, descubierta y validada en siete Júpiter calientes, podrÃa aplicarse en el futuro a planetas rocosos más pequeños.
Estos trabajos muestran que los campos magnéticos exoplanetarios pueden ser equivalentes a los de nuestro Sistema Solar. Una pista prometedora para las futuras búsquedas de exotierras.