🔬 Primer transistor bajo el nanómetro: IBM empuja los límites del silicio

Publicado por Adrien,
Fuente: IEEE Xplore
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Acaban de fabricarse transistores de solo 0,7 nanómetros, una primicia en la historia de la electrónica. Este tamaño, equivalente al de una molécula de glucosa, permite instalar cerca de 100 mil millones de transistores en una superficie tan grande como una uña. Un salto tecnológico que empuja los límites de la miniaturización.

Hasta ahora, bajar de la barrera de los dos nanómetros planteaba problemas importantes. Los electrones quedaban atrapados por defectos o se escapaban de las compuertas, provocando una pérdida de eficiencia. Estos obstáculos parecían insuperables para seguir haciendo los chips más potentes.


Image credit: IBM

La solución ideada por IBM se basa en una arquitectura llamada NanoStack. En lugar de disponer los transistores en plano, los apila verticalmente, como pisos en un rascacielos. Esta técnica, denominada "nanostacking", utiliza un pegado dieléctrico innovador para conectar cada piso, permitiendo alimentar cada transistor de forma independiente.

Las primeras pruebas muestran ganancias espectaculares: un aumento del rendimiento del 50 % y una reducción del consumo de energía del 70 % en comparación con los mejores chips actuales de 2 nm. La memoria SRAM, esencial para cálculos rápidos, también ve mejorada su densidad en un 40 %, una ventaja importante para la inteligencia artificial.

El futuro se presenta aún más prometedor. Los investigadores estiman que esta tecnología podrá llevarse hasta transistores de 0,1 nanómetros, más de seis veces más pequeños. Esto da un nuevo impulso a la ley de Moore, que prevé una duplicación regular de la densidad de los transistores.

Según los representantes de IBM, esta arquitectura no representa una simple mejora, sino un cambio de generación. Debería reemplazar las tecnologías actuales en un plazo de cinco a diez años, convirtiéndose en el nuevo estándar para procesadores y chips gráficos.

La ley de Moore


Esta observación de Gordon Moore en 1965 predecía que el número de transistores en un chip se duplicaría cada dos años, lo que conllevaba un aumento del rendimiento y una bajada de costes. Durante décadas, la industria siguió esta ley, pero con la miniaturización extrema aparecieron limitaciones físicas.

Los efectos cuánticos y las fugas de corriente se vuelven problemáticos por debajo de unos pocos nanómetros. Los fabricantes han tenido que innovar con arquitecturas 3D como FinFET, y luego las nanosheets. La NanoStack de IBM vuelve a empujar los límites, permitiendo potencialmente seguir avanzando.

Sin embargo, algunos expertos consideran que la ley de Moore está llegando a su fin. Aunque soluciones como el apilamiento vertical ofrecen un respiro, obstáculos como la disipación térmica y la fluctuación de procesos podrían frenar el avance. La NanoStack es, por tanto, un respiro, pero no una solución eterna.

Por ahora, esta innovación permite mantener el ritmo, pero la industria ya explora otras vías como la fotónica sobre silicio o el cálculo neuromórfico para seguir progresando más allá de los límites del silicio.
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