🦴 La prueba de una terrible lucha entre gigantes del Cretácico

Publicado por Adrien,
Fuente: Journal of Vertebrate Paleontology
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Hace unos 100 millones de años, los océanos del Cretácico podían ser escenario de luchas encarnizadas entre depredadores gigantes. Un descubrimiento reciente en Alabama aporta la prueba: un fósil aún lleva la huella de un violento enfrentamiento entre dos monstruos marinos.

Fue estudiando un espécimen de reptil marino, llamado Polycotylus y conservado en el museo de historia natural de Chicago, cuando los investigadores hicieron un hallazgo sorprendente. En una vértebra cervical, descubrieron un gran diente profundamente clavado en el hueso. Esta marca indica que el animal sufrió un ataque probablemente mortal.


Reconstrucción artística de un ataque entre el reptil marino Polycotylus y el pez gigante Xiphactinus, basada en el descubrimiento fósil.

Para identificar al autor de la mordedura, el equipo recurrió a una técnica de imagen médica: la tomografía asistida por ordenador. Este procedimiento permitió reconstruir en tres dimensiones el diente incrustado, sin alterar el fósil. Liderado por dos estudiantes, este trabajo estableció que el agresor era un Xiphactinus, un pez carnívoro de gran tamaño.

Según los análisis, esta mordedura no correspondía probablemente a un intento de depredación. En efecto, el Xiphactinus tenía la costumbre de tragarse a sus presas enteras, como lo atestiguan otros fósiles. Se trataría, por tanto, de un enfrentamiento, potencialmente relacionado con la protección de un territorio o un recurso. Situada a la altura del cuello, la herida habría provocado rápidamente la muerte.

Las rocas de la formación geológica Mooreville Chalk en Alabama abundan en fósiles comparables. Se observan frecuentemente huellas de mordeduras de tiburones, peces y otros reptiles marinos. Estos elementos dibujan un ecosistema donde las interacciones agresivas ocurrían con regularidad, incluso entre los grandes depredadores.


Vértebra fósil y modelización 3D mostrando el diente del Xiphactinus alojado en el hueso del Polycotylus.
Crédito: Universidad de Tennessee


Los depredadores gigantes del Cretácico marino


Los océanos que cubrían parte de América del Norte hace unos 100 millones de años albergaban una fauna impresionante. Entre ella, el Xiphactinus, un pez que podía alcanzar seis metros de largo, se alimentaba principalmente de presas más pequeñas que tragaba de un solo bocado. Su poderosa mandíbula y sus dientes afilados lo convertían en un cazador temible.

El Polycotylus, por su parte, era un reptil marino perteneciente al grupo de los plesiosaurios. Reconocible por su largo cuello y sus cuatro aletas, se desplazaba con agilidad para capturar peces y cefalópodos. Estos animales ocupaban nichos ecológicos diferentes, pero sus territorios podían cruzarse.

Las interacciones entre estos grandes depredadores eran probablemente raras, ya que cada uno evitaba generalmente los riesgos innecesarios. Sin embargo, podían surgir conflictos durante la defensa de un espacio o una fuente de alimento.
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