El objeto se llama J2318. Se trata de un quásar, es decir, el núcleo muy luminoso de una galaxia lejana. En el centro, un agujero negro supermasivo engulle materia. Su masa alcanza 1700 millones de veces la del Sol, un valor elevado, pero no excepcional para este tipo de astro.
En el caso de J2318, este gas expulsado alcanza el 30 % de la velocidad de la luz. Esto corresponde a aproximadamente 323 millones de kilómetros por hora. Según los investigadores, ningún viento de agujero negro tan rápido se habÃa medido antes en el ultravioleta.
En la Tierra, el viento nace de diferencias de presión en la atmósfera. Cerca de un quásar, nada de eso. El soplo es impulsado por los fotones, esas partÃculas de luz emitidas en cantidades colosales por el disco incandescente.
Estos fotones golpean los átomos y los iones del gas, y luego les transmiten un pequeño impulso. Sumados por miles de millones de miles de millones, estos diminutos choques pueden producir una aceleración extrema. Sin embargo, persiste un misterio: una luz tan intensa deberÃa arrancar los electrones de los átomos.